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viernes, septiembre 28, 2012

Para no olvidar

Es una mirada perdida. Una cifra exacta de un tiempo que se perdió hace años y el olvido perenne del segundo anterior a este. Un "Me estás robando". Un arranque de mala leche. La desconfianza. El "¿En qué me estoy convirtiendo?". Y, sobre todo, "¿Qué fue de aquel...?". De aquel padre, de aquel marido, de aquella hermana... de aquellos que un día empezaron a olvidarse olvidando lo que ni siquiera tenían por qué recordar, porque siempre creímos que la vida era algo que llevábamos marcado en la piel tanto como en el cerebro... hasta que llegó el alzhéimer y se jodió el cuento.

Pero resulta difícil contar qué es "la plaga de la memoria" después de Memorias del alzheimer (La Esfera de los Libros), el libro en el que Pedro Simón cose puntada a puntada el recuerdo de doce vidas marcadas por este mal, tanto desde la perspectiva del que olvida como del que quisiera olvidarse. Porque Simón tiene ese don de meterse en la piel de cada personaje cuya vida cuenta. Es capaz de hacerte sentir que no recuerdas, o que ya no quieres recordar que tu padre no sabe quién eres, que tu tía da vueltas al mundo sin salir de su pueblo, que aquel cuya inteligencia se desboca por delirios y no precisamente de grandeza.

Los enfermos Antonio Mercero, Pasqual Maragall, Carmen Conde, Eduardo Chillida, Tomás Zori, Enrique Fuentes Quintana, Jordi Solé Tura, Antonio Puchades, Mary Carrillo, Adolfo Suárez, Elena Borbón Barucci y Leonor Hernández funden su historia con la de los cuidadores Carlos Boyero, Paco Roca, Javier Urra, Luis Francisco Esplá y Carmen Rigalt. Y así es porque el alzhéimer es una enfermedad de dos (o más), que afecta al paciente y al que cuida, y que obliga a cuidar al cuidador si no se quiere caer en ese 75 por ciento de familiares sacudidos por el estrés o en ese otro 50 por ciento de "abrazadores de enfermos" (palabra de Pedro Simón) que caen en esa niebla oscura de la depresión.


"El alzheimer es una escalera de caracol que sólo va para abajo. El alzheimer es una caja vacía, la mera carcasa de un disco duro. El alzheimer es un calcetín desparejo", según Pedro Simón. Y sus Memorias del alzheimer, que lo son de los doce protagonistas, y también un poco de todos, un testimonio tan tierno como dulce, descarnado, sí, y a la vez sereno, de este mal que se calcula podría afectar a más de 113 millones de personas en todo el mundo a mediados de este siglo.

Ya lo dijeron Los Rodríguez: Para no olvidar.


[Publicado en Diariocrítico.com]

martes, septiembre 07, 2010

La plaga de la memoria



Si el Alzheimer hubiera existido cuando se escribieron las Sagradas Escrituras, entre las grandes plagas que sufrió el pueblo egipcio habría destacado ésta por encima de las langostas, la sangre, las ranas, los mosquitos, las úlceras, el granizo de fuego y hielo –que ya tiene que ser jodido, ya, quemar y helar a la vez– o incluso la oscuridad.

Porque sí, el Alzheimer es, en cierto modo, una forma de oscuridad, una tiniebla perenne, unas nubes espesas y extremadamente grises, pero, siendo lo tenebroso algo estremecedor, que suele desagradar a no ser que presumas de gótico, se me antoja aún peor que todo eso.


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