miércoles, diciembre 30, 2009

Despedidas

Nunca me gustaron las despedidas. Eso del pañuelo blanco me lo reservo para los toros, y en contadas ocasiones. Los adioses me anudan el alma y me dejan algo similar al escozor navegando entre la carraspera del momento.

Sin embargo, con los años que se van, la cosa cambia. Salvo en contadas ocasiones, adoro decir adiós al "Año Viejo" y estreno con ansias desmedidas los 365 días que tengo por delante –ilusa de mí, por cierto, como si sólo se pudiera estrenar el 1 de enero, cuando, en realidad, uno quita lazos y desenvuelve momentos infinitos cada vez que despierta–.

Mañana es uno de esos días. Mañana brindaré con las personas que más quiero para dar gracias por los días que se van y para pedir, a Dios rogando y con el mazo dando, que los días que llegan sean, al menos, tan buenos como estos últimos. Y si no, que nos pillen confesaos. Digo.

Lo cierto es que, antes de hacer propósitos –que no cumpliré, vive Dios, de ahí mi alma devezencuandaria y ciclotímica–, quiero echar la vista atrás y repasar lo que me dejó este final de década.

ENERO
Un presentimiento.
Una llamada.
Un cambio.
El cambio.


FEBRERO
Una ilusión.
Un proyecto.
Una sorpresa.
La creatividad.


MARZO
Una vuelta a la raíz.
Un vaivén sin sentido.
Una meta cumplida.
La primavera.


ABRIL
Una mirada.
El verde.
Un concierto.
El principio.


MAYO
Una tormenta.
Una feria.
Una intuición.
El cariño.


JUNIO
Una década.
Una certeza.
Una apuesta.
El futuro.


JULIO
El sol.
Los viajes.
Las horas juntos.
Los dos.


AGOSTO
Una caída.
Un mal sueño.
Una determinación.
La determinación.


SEPTIEMBRE
Un castillo.
Una montaña.
Un bautizo.
La certeza.


OCTUBRE
Tu sonrisa en Notre Dame.
La lluvia en Saint Étienne.
El sol frente al Louvre.
Siempre nos quedará París.


NOVIEMBRE
Una cena de chino en viernes.
Un finde cultureta.
Unas gominolas para compensar los malos tragos.
El desayuno de cada sábado.


DICIEMBRE
Un árbol de juguete.
Tus regalos por sorpresa.
Mi regreso.
Nuestras primeras Navidades.

... y ser del Atleti, aunque todavía no sepa por qué.

FELIZ 2010

jueves, diciembre 24, 2009

Feliz Nochebuena

Hoy toca cenar. Cenar más que nunca. Atiborrarse, incluso. Pecar para luego redimirse con un ayuno que durará poco, vive Dios. Sólo unas horas, que en Navidad come junta la familia y toca cenar restos, que durarán en la nevera toda la semana, hasta que en Nochevieja vuelvan a multiplicarse las viandas entre las servilletas y en Año Nuevo, aunque nos hayamos propuesto hacer la dieta mil y una veces fotocopiada y pegada en la puerta del frigo, pequemos otra vez con la excusa de desperdiciar los alimentos, que no está la vida para andar tirando, aunque con "andar tirando" nos conformemos muchos, al fin y al cabo.

Yo no canto villancicos. La última vez debió de ser en el colegio. Hacíamos actuaciones y nos vestíamos de pastores, todos monos entre chalecos de borreguito blanco, faldas rojas y pantalones de pana.

No canto, pero no me disgusta escucharlos, siempre y cuando no sean los típicos soniquetes que repiquetean en los tímpanos desde noviembre hasta bien entrado enero cada vez que pisas un centro comercial.

A Estrella Morente, por ejemplo, da gusto escucharla. O eso creo yo. Y mira, no hace falta pedirle el tema a Papá Noel. Es mi primer regalo. Para mí y para todos mis compañeros.

Feliz Nochebuena... y Feliz Navidad.



Los pastores, Estrella Morente.

martes, diciembre 22, 2009

Gordo

Nunca me ha tocado el Gordo. O sí.

Con el soniquete de los ¡¡Miiiiiiiiiiiiil euuuuuuuuuuros!! haciendo de las suyas por mis tímpanos -sí, qué quieren que les diga, me uno a esos que piensan que las vocecillas de los niños de San Ildefonso (cada vez menos angelicales, todo hay que decirlo) son el verdadero pistoletazo de salida para la Navidad- pensaba yo, desde antes de que se supiera que De Madrid, al Gordo (y al segundo premio, también), que tienen razón quienes llevan décadas convirtiendo cada 22 de diciembre en el Día de la Salud.

Efectivamente, eso es lo importante. La salud. Y por salud se entiende la física, la mental, la anímica y la laboral. Que también es verdad esa frase hecha de que El trabajo es salud. Y si no, díganselo a los casi cuatro millones de parados que hacen cola en las oficinas del Inem.

Para ellos, el Gordo es firmar un contrato mañana. Aunque tengan que currar en Nochebuena.

Para mí, el Gordo es seguir como estoy.

Cruzaré los dedos.

viernes, diciembre 18, 2009

Esperanza

Manto verde para redimirnos del frío. Verde, verde como el trigo verde, y el verde, verde limón. Verde esmeralda, verde hoja, verde oliva. Verde Esperanza.

En San Gil repican las campanas. El sol destella sobre el arco y el calor lo inunda todo, aunque el mercurio se empeñe en recordarnos que el invierno nos congela, más severo que de costumbre.

Al otro lado del río, entre casas encaladas y azulejos de tronío, la Esperanza morena más flamenca y más Señora también resplandece en su día.

Porque hoy Sevilla y Triana se rinden a los pies de sus Reinas.

Porque hoy es Día de Esperanza.

Macarena o Triana. Qué más da. Señora y Madre. Las dos. Una sola.

Y que su manto siga derramando Esperanza, que falta hace.

P. D.: No os perdáis la entrada que Suspiros Cofrades le dedica a la Trianera.



La Esperanza de Triana en su regreso al templo tras la salida extraordinaria por el XXV Aniversario de su Coronación Canónica.



Salida de la Esperanza Macarena de su Basílica para hacer la Estación de Penitencia 2008.

jueves, diciembre 17, 2009

Sara


No necesita presentación. No requiere apellido. Sara es todo. La elegancia, el duende, el arte, el sur, la cadencia, la prestancia, el susurro, el quejío, la pureza, la sencillez, la profundidad... La esencia del baile flamenco.

Dice adiós. Pero es un adiós con regalo. Como ella suele hacer. Se da en cada taconeo, en cada vuelta de muñeca, en cada giro esplendoroso, en cada pliegue de su falda. Se da por completo en cada suspiro. Porque el teatro queda en silencio y sólo a ella se le oye respirar. Y hasta respira a compás, hay que ver.

Sara dice adiós con The Best of Sara Baras. Anoche lo estrenó en Galapagar. Y me tenía cautivada, pero ha hecho que me rinda a sus pies para siempre.

Siempre, Sara.

miércoles, diciembre 16, 2009

Princesas por narices


Sé que, después de tres semanas desaparecida, no es plan de volver hablando de Belén Esteban. Ya, ya lo sé. Pero es que yo hoy me he levantado en plan intelectual, he leído un rato a Dostoievski antes de entrar en la ducha, he escuchado a Mozart en el Metro y me he empollado la sección de "Mercados" de Expansión mientras tomaba el cafelito de rigor, pero, cuando iba a comer, impulsada por los movimientos y los ruidos bochornosos de mis irredentas tripas, me he cruzado un grupito de ejecutivos que comentaban no sé qué jugada... y claro, no es que me haya parado a escuchar, es que lo he oído de pasada, casi sin querer... y yo pensaba que iban a hablar del "crecimiento económico inminente", de Aminatu Haidar, de la agresión a Berlusconi o de la ola de frío siberiano, qué sé yo... pero no: hablaban de Belén Esteban. De su cara. De su nariz. De sus no bolsas. De su ¿belleza?

Y ya no sé de qué me extraño. En este circo, las princesas no son más que comparsas, pero, en el fondo, ¿quién puede resistirse a la corona? Quizá sólo sea una cuestión de narices...

P. D.: Leti también se operó, ¿verdad? Mi memoria me juega malas pasadas -no es la edad, sino la mala vida-, pero me da que el rollito princesa últimamente pasa por la mesa de operaciones más que por el azul sanguíneo...

viernes, noviembre 27, 2009

Nuevo cole: una agencia pionera

Después de unos cuantos meses en el dique seco -bueno, seco a medias, pero algo seco-, tengo un nuevo cole. Se trata de un proyecto con mucho futuro que cada vez se hace más presente, una herramienta fundamental para multiplicar los impactos de comunicación de todas aquellas empresas que tengan algo que ver con el ocio o el entretenimiento, en cualquiera de sus vertientes.

Se trata de AVNC, la primera agencia de noticias online exclusivamente dedicada al sector del tiempo libre, y -muy importante- la primera cuyos servicios son completamente gratuitos para los usuarios. Es decir, que si yo quiero utilizar sus vídeos y colgarlos en mi blog, puedo hacerlo con sólo registrarme, sin tener que pagar un céntimo. ¡Genial!

lunes, noviembre 23, 2009

Según lo mires


Una misma cosa puede llegar a parecer dos, tres, cuatro o mil cosas diferentes. Todo según lo mires. "Depende del color del cristal", ya lo dijo Calderón. Del color, del propio cristal y, sobre todo, de dónde ponga uno la lente. O simplemente el ojo.

Cambiar el punto de vista ha sido siempre un gesto transgresor, un impulso revolucionario que ha servido para colgar la etiqueta de "raro", "extravagante" o, simplemente, "loco", a aquel que miraba desde otro lado, pero que, a la postre, ha resultado ser un condición sine qua non para avanzar, para crear nuevos estilos, para no quedarse anquilosados, para convertir el futuro en presente.

Algunas de las obras de Rodchenko siguen siendo hoy, casi un siglo después de su creación, rompedoras. Así que no quiero imaginar cómo calificaron en la época a este polifacético creador ruso.


Una buena muestra de su trabajo fotográfico se expone en la Fundación Canal de Madrid. Son obras con una indiscutible vocación experimental, en las que Rodchenko comienza a jugar con perspectivas hasta entonces nunca vistas, como el ángulo cenital y el ángulo nadir. La geometría es clave en sus composiciones y, junto a ella, destaca el casi mágico juego de luces y sombras, incluso también de movimiento, con un grado de perfección y dominio técnico inimaginable a principios del siglo XX.

La vida cotidiana adquiere categoría de arte en el objetivo de Rodchenko, que, no obstante, hace gala de su compromiso político y pone su cámara al servicio del nuevo modelo de Estado comunista que acababa de ver la luz.

Seguramente, la manipulación es eso. Contar las cosas según las mires.

"Rodchenko fotógrafo". Hasta el 03 de enero de 2010.
Fundación Canal. c./ Mateo Inurria, 2 (Madrid).
Laborables y festivos: de 11 a 20 horas. Miércoles: de 11 a 15 horas.
Entrada libre.


Fotos: dos de las obras de Rodchenko que pueden contemplarse en la exposición "Rodchenko fotógrafo".

sábado, noviembre 21, 2009

Audrey en la piel

Elegante. Serena. Chic. Seductora. Dulce. Quién no querría ser como ella. Aunque sólo fuera por un minuto. Por un segundo, quizá. Ponerse en su piel y sentir, un instante, ese charme que regalaba a cada paso, ligero; en cada movimiento, frágil; en cada sonrisa, adorable.

Yo, he de confesarlo, soy fanática empedernida. Y conste que no soy mitómana fácil. Pero ella me cautivó y, en el fondo, de alguna manera, me gustaría ser un poco Audrey.

Quizá, si consiguiera uno de los más de treinta modelos de alta costura pertenecientes a Audrey Hepburn que se subastan dentro de unos días en Londres, lo tendría más fácil. Pero cada vestido puede rondar los 23.000 euros. Y yo no puedo pagarlo. Y, en cualquier caso, "aunque la mona se vista de Audrey, mona se queda".

Habrá que seguir soñando.

viernes, noviembre 20, 2009

No a la pornografía infantil

La simple idea de pensar en un viejo verde –o en un joven amarillo, lo mismo me da– consumiendo pornografía infantil me repugna. Me revuelve las tripas y me pone el cuerpo del revés. Y más aún cuando leo que España es el segundo país del mundo en el que más visitas se registran a webs en las que se abusa de los niños y se delinque comerciando con este tipo de pornografía asquerosa.

Por eso hoy, en el Día Internacional de los Derechos del Niño, levanto mi voz, igual que tantos otros miles de bloggers, para decir NO A LA PORNOGRAFÍA INFANTIL.

Es el segundo año que se pone en marcha esta iniciativa y en la web de RTVE se cuenta con todo detalle cómo surgió y el auge que está teniendo. Sobran los motivos.

jueves, noviembre 19, 2009

Estás tú


Despierto, algo inquieta. Sin sobresaltos, pero con la respiración agitada. No sé qué he soñado. No lo recuerdo. Tengo la sensación de estar sudando, pero a la vez noto la piel de gallina. Serán cosas mías.

Cierro los ojos y vuelvo a abrirlos. Despacio. Me pesan los párpados. La penumbra me aturde. Sólo alcanzo a percibir a golpe de tacto, porque no veo, y tampoco oigo nada en medio de un silencio atronador.

Pero allí, al otro lado de mi piel, fría y sudorosa a un tiempo, la paz se viste de sonrisa en tu boca, y la quietud traspasa tu brazo para posarse en mi mano, más pequeña y frágil que otras veces. Y dejo de ser frágil, y soy menos pequeña, y ni sudo ni tengo frío. Ni suena el silencio. Ni destella la penumbra.

Estás tú.

Imagen: Foto Gratis

martes, noviembre 17, 2009

In memoriam



Aunque tú no lo sepas, Enrique Urquijo.

Diez años sin él son muchos. Al menos queda el consuelo eterno de su música.

Fabricar noticias


No seré yo quien defienda ningún tipo de manipulación. Ni hacia un lado ni hacia otro. Me repugna. Porque creo que, antes que periodista, un comunicador debe ser buena persona. Y honesto. Trabaje para quien trabaje. Que recibir un sueldo –de los que todos vivimos... o viviremos, cuando lo volvamos a tener– no significa venderse.

He tenido que convivir durante años con la campaña "antimanipulación" en Telemadrid –campaña que, de todos es sabido, es más contraria hacia Esperanza Aguirre que proclive a la defensa del buen periodismo–. He tenido que tolerar miradas desafiantes por no apoyar guerras que no eran la mía. Porque a mí nadie –repito, NADIE– me ha obligado a escribir al dictado absolutamente nada. Ni a manipular. Ni a decir lo que no era cierto. Ni a rebuscar en busca de una verdad a medias.

Y en otros medios "del otro lado" sí he visto cómo lo hacían. Pero no pasaba nada. Las mentiras venían de "los buenos" y nadie iba a ponerlas en duda.

En este pseudoperiodismo maniqueo y rebuscado que nos toca sufrir cuando nos exponemos al 90 por ciento de los medios, hay dos máximas:

1. no hay buenos o malos periodistas, sino sólo medios "buenos" o "malos" en función no del producto que hacen, sino de su línea editorial;
2. si las noticias llegan de la mano de los "buenos", son creíbles y cabe arrodillarse ante el púlpito de quien las publica; en el caso contrario, cualquier noticia se pone en duda, se da la vuelta, se tergiversa y se crucifica no al medio que la publica, sino al periodista que la firma.

En esta ocasión, es un medio ¿"bueno"? quien fabrica una noticia. Lo cuenta Periodista Digital mejor de lo que pueda hacerlo yo, así que no voy a extenderme. Sólo diré que me llama la atención cómo para un periodista el auge efímero de un grupo en Facebook (sí, sí, el Feisbuc, esa red social en la que todos –o casi todos– se suman a cualquier causa por el simple hecho de divertirse y seguir a sus amiguetes) es noticia y se convierte en un arreón político con el que intentar tumbar, una vez más, al "enemigo".

Ah, y que conste: ni soy proPP ni antiPSOE. Sólo quiero que mi país lo gobiernen políticos cabales y que sean periodistas cabales y serios quienes cuenten lo que pasan y ejerzan, de manera efectiva, de cuarto poder.

jueves, noviembre 12, 2009

Citas ajenas. La Dicha

"De pronto tuve conciencia de que ese momento, de que esa rebanada de cotidianidad, era el grado máximo de bienestar, era la Dicha. Nunca había sido tan plenamente feliz como en ese momento, pero tenía la hiriente sensación de que nunca más volvería a serlo, por lo menos en ese grado, con esa intensidad. La cumbre es así, claro que es así. Además, estoy seguro de que la cumbre es sólo un segundo, un breve segundo, un destello instantáneo, y no hay derecho a prórrogas".

Mario Benedetti, La tregua.

martes, noviembre 10, 2009

Ágora o la inspiración de Hipatia


No sé mucho de cine. De imagen, algo. Poco, pero algo. Y por eso me gusta mucho el cine de Amenábar. Porque creo que lo borda. Que saca el máximo partido de las cámaras. Que consigue planos imposibles y sugiere en cada uno de ellos. Que te obliga, como espectador, a ir más allá del guión, más allá del argumento, más allá del personaje.

Por eso quería ver Ágora. Y, en ese aspecto, no me defraudó. Sobre las características técnicas, recomiendo la lectura del blog de Juan Rodríguez Millán, verdadero cinéfilo, que sabe ver y, lo que es mejor, sabe contarlo. Cabe destacar, en este aspecto, los planos simbólicos que juegan con las formas elípticas –elemento clave en el trabajo conjunto de Hipatia y su padre, Teón de Alejandría, según historiadores clásicos–, así como un plano subjetivo invertido que parece querer decir que, con el asalto a la Biblioteca de Alejandría, se puso el mundo del revés.

Sin embargo, el argumento adolece de lagunas históricas. O, más que lagunas, inexactitudes. Cierto es que Amenábar se cura en salud aclarando, en el último crédito de la cinta –o sea, unos diez minutos después del final, cuando ya hemos visto hasta la empresa de mensajería con la que trabajaron y quiénes les alquilaron los walkie-talkies–, que la película está "inspirada en hechos reales". "Inspirada", que no "basada", como bien me apuntó mi más querido colega, porque, si uno se toma la molestia de indagar, aunque sea a golpe de Google, en la historia de Alejandría y de su más famosa filósofa, hay que poner en tela de juicio varios pilares argumentales de Ágora:

  • que la Biblioteca del Serapeo –y no la Gran Biblioteca de Alejandría, que ya había sido destruida en el año 365 d. C. (o sea, casi treinta años antes de la época en la que comienza el relato de Amenábar)– fuera saqueada, y sus libros destruidos, por el fanatismo cristiano. Si bien es cierto que el templo fue asaltado tras el decreto de Teodosio el Grande que prohibía el paganismo, no hay evidencias literarias ni documentos históricos que permitan asegurar que, además de destruir las efigies paganas, los cristianos quemaron y rompieron los pergaminos.
  • por otra parte, la figura de Hipatia ha sido todo un símbolo para la literatura universal y ha alimentado todo tipo de leyendas, sobre todo en lo que se refiere a su muerte, nunca del todo aclarada. Sí parece seguro que el patriarca Cirilo persiguió a la filósofa y fomentó un clima de verdadero oprobio en su contra, pero tampoco hay unanimidad entre los historiadores –clásicos y modernos– respecto a que la causa de dicha persecución fuera su negativa a convertirse al cristianismo.
Más allá de la crítica feroz y del retrato manipulado que se hace de los cristianos, cierto es que en nombre de todo tipo de creencias y religiones se han cometido verdaderos crímenes, en todas las épocas. No seré yo quien los defienda. Y también es verdad que a ningún gobernante le ha interesado que el pueblo accediera a la sabiduría, ni siquiera en sus estadios más primarios.

Así que me quedo con el valor del saber. Con la pasión por el estudio. Con la mesura y la rectitud de Hipatia. Con eso y con el innegable valor de Amenábar como director de cine. Tiene mucho que aportar al cine español. Aunque sólo sea en lo que a la técnica se refiere. Y no es poco.

lunes, noviembre 09, 2009

Más allá de las sonrisas

¿Qué hay al otro lado de una sonrisa? ¿Qué se esconde tras unos labios estirados a lo ancho del rostro, abombando las mejillas? Lo más fácil es pensar que, tras una sonrisa, hay una brizna de felicidad. Que más allá del gesto se esconde la alegría, aunque sea fugaz.

Pero no en Bombay. En Bombay, detrás de las sonrisas hay una realidad tenebrosa e inquietante: más de diez millones de personas que viven por debajo del umbral de la pobreza, entre los que destacan niños cuya única opción de futuro consiste en deshojar el trébol de la ignominia, en elegir entre recolectar basura, mendigar o prostituirse. Eso y la lepra, que en India campa a sus anchas, se agazapa en cada esquina y se esconde, también, detrás de cada labio, detrás de cada pupila, detrás de cada corazón.

Jaume Sanllorente lo vio claro cuando, hace seis años, dejó su carrera periodística en Barcelona para dar su vida a las comunidades más desfavorecidas de Bombay a través de su propia ONG, Sonrisas de Bombay.

Francesc Melción, también. Llegó a Bombay en 2005 para trabajar y se dio cuenta de que el verdadero valor de sus fotografías era la denuncia. Que por eso resultaban incómodas para aquellos grandes medios de comunicación en los que acostumbra a publicar. Y que la salida para mostrar al mundo tanta pobreza, tanta desigualdad, tanta injusticia, era encontrar un editor con la sensibilidad suficiente como para hacer de cada página un pedacito de alma y así, pedazo a pedazo, ir construyendo la conciencia social necesaria para procurar un futuro mejor a tantas vidas en suspenso. El editor no era otro más que Jordi Nadal. Su casa, Plataforma Editorial.

El resultado es Bombay: Más allá de las sonrisas, un libro que reúne fotos-denuncia, en blanco y negro, firmadas por Melción, así como textos de Sanllorente (cuyo primer libro, Sonrisas de Bombay, es un auténtico best seller y ha removido las conciencias de miles de lectores).

Los autores del libro, durante la firma de ejemplares.


Junto a este volumen, nace también Mumbay Action, una agencia de noticias online que denuncia los crímenes contra los Derechos Humanos y defiende los intereses de los ciudadanos más vulnerables de Bombay, dando a conocer las acciones de las numerosas ONG que trabajan en este auténtico polvorín de pobreza.

Quizá muchos escépticos piensen que comprar un libro no garantiza el futuro, ni siquiera el futuro inmediato, a un solo niño. Quizá. Pero miren, "Los buenos libros puede que no cambien el mundo, pero nos cambian a nosotros". Lo dijo Jordi Nadal en la emotiva presentación de Bombay: Más allá de las sonrisas en el Círculo de Bellas Artes de Madrid. Y si lo dice Jordi, hay que creerle. Sabe de libros, y sabe de corazón.

Jordi Nadal, editor, y Jaume Sanllorente, autor de los textos del libro.

martes, noviembre 03, 2009

Para regalarse

Me veo obligada a navegar en busca de abalorios con los que animarme. Los míos no bastan. Quiero más y mejores. Y quiero que me los regalen.

Y, en mi periplo cibernético, he dado con la opción ideal: el sorteo de Tocados de cabeza, el blog donde he descubierto las creaciones elegantes, chic y divertidas de Pepa Ramírez. Quedan apenas dos días para que termine el concurso, así que, si queréis ganar una de estas tres graciosas creaciones, visitad ya su página:



Trasluz

Cierro mi particular reseña del XXV Premio de Poesía Cafetín Croché con otra Mención Especial que también me conmovió:

TRASLUZ

Cómo me gustaría que arañaras mi herrumbre
y habitara en tus uñas el polvo de mis días
aunque fuera un momento.

Sentir que alguien descubre las viejas superficies
y aclara el apagado trasluz de los espacios
con el gesto adecuado prendido en la inminencia
de una espera que teme ser espera.

Cómo me gustaría
que excavaras los versos de mis últimas noches
y extrajeras el polen del fondo de su ombligo
para poder rozarlo con la piel renovada.

Practicar en tus dedos las palabras malditas,
las que se me olvidaron,
las que se amartillaron en oscuras recámaras,
las que se despeñaron por cualquier escalón.

Cómo me gustaría
ofrecerte una franja de un horario trucado
para que desplegaras tu alfombra de sueños por el suelo
y decidir en cuál queremos retozar.

Verte doblar la esquina
de todos los minutos donde la vida hiere como una cuchillada,
transitar el instinto desde tu primavera
deshojando el rumor de este páramo en sombras.

Cómo me gustaría
sentir que me desprendes de toda indumentaria
y que penetras en mi mundo de ausencias
para llenarlo todo...

... aunque sea un momento.

Yose Álvarez-Mesa
Arnao (Asturias)

lunes, noviembre 02, 2009

Ciega

Uno de los poemas que más me gustaron de los ganadores del XXV Premio de Poesía Cafetín Croché es Ciega, de Sandra Pérez Mercader (Alicante).

Me permito reproducirlo:

CIEGA

Al irte, me has dejado
un ruido de carcomas en la sangre,
un rastro de ceniza
que ensucia las paredes en tu ausencia,
mientras todoa mi lado
se vuelve un tren sin gente,
lleno de puertas rotas
y pasillos vacíos,
donde acuden los perros
verdes de tus ojos a destrozar
mi sueño con los dientes.

Ahora encuentro tu voz
en el café cargado del recuerdo,
y su olor me encadena
al mástil de tu nombre.

Estoy harta de ver cómo se rompe
la luna en los cristales,
cansada de escribir "te amo"
en los espejos,
pero, sin ti, mis manos
siguen lamiendo ciegas
señales de luz bajo la lluvia,
practicando a deshora la papiroflexia inútil del olvido.

A veces, doblo todo el silencio que me habita,
y te dibujo pájaros de chicle
y árboles en el corazón;
otras veces, en cambio, me conformo
con hacer garabatos de almíbar en tus manos.

No sé qué más decir.
Puede que sea el momento
de enterrar las palabras una a una
bajo el pesado escombro de este invierno.
Podría transcribir a oscuras la tristeza,
pero nunca he sabido llorar cuando es preciso.
En mis venas no hay ya lugar
para guardar la noche hecha pedazos,
a no ser que achique la sangre a cucharadas.

Sandra Pérez Mercader
Mención Especial del XXV Premio de Poesía Cafetín Croché

sábado, octubre 31, 2009

Bodas de plata con la poesía

Entrar allí es volar, sin esperas y sin escalas, hasta otro lugar, hasta otro tiempo donde el tiempo no corre, donde un café es, más que una bebida, una llamada a las musas y donde una mirada puede quedarse prendida en el ganchillo que acaricia las mesas de madera antigua para clavarse, quién sabe si años después, en el alma de algún desenamorado taciturno.

Croché es un oasis de inspiración en medio de la solemnidad, tan majestuosa como fría, de la piedra herreriana escurialense. Es un hogar para las musas, un paraíso para la creación, un refugio acogedor para la palabra. Y, quien quiera pruebas, ahí tiene su historial: 25 años, 25, de apuesta por la poesía, con un premio que, sin ínfulas ni grandes pretensiones, se ha convertido en internacional por la dispar procedencia de sus miles de participantes.


En estas bodas de plata con la poesía, 859 han sido los poetas que han presentados sus obras, desde los más diversos rincones de la geografía española hasta otros países como Argentina, Brasil, Cuba, Estados Unidos, Panamá, Rusia, Venezuela y Uruguay.

Como regalo de sábado, me permito dejar prendidos en esta entrada los versos ganadores. Corresponden a José Pozo Madrid, de Tomelloso (Ciudad Real), y llevan por título Qué fácil fue creer.



ACTUALIZACIÓN: El autor del poema se ha puesto en contacto con este blog y me ha pedido que retire los versos, puesto que quiere publicarlos en otro poemario. Quedo a la espera del enlace para poder darle la publicidad que creo merece.

En la imagen, el ganador del XXV Premio de Poesía Cafetín Croché, José Pozo Madrid, lee su poema.

viernes, octubre 16, 2009

La carta que nunca leerás

No sé cómo empezar estas líneas, porque no sé cómo se escribe a quien no va a leerte. O sí, vete tú a saber, que una siempre tiene la sensación de teclear en el vacío, sin ojos que recorran cada golpe de letra.

Hace cuatro años que no estás. Cuatro años ya. ¿O estuviste alguna vez? Sí, alguna sí. No quiero ser injusta. Aunque ya da igual.

Hace cuatro años que no estás y apenas te echo de menos. Ni hoy, ni el año pasado, ni el otro anterior, ni el día siguiente a aquel día.

Sólo sé que, desde que te fuiste, mi vida ha cambiado. Mucho. ¿Sabes?, ya no grito tanto ni me mosqueo por cualquier cosa. Ya tengo más claro qué es lo que quiero. O al menos qué es lo que no quiero. Y sé a quién quiero. Sí, créetelo. Otra cosa más que te has perdido.

Tenías esa extraña virtud. La de perdértelo todo. Y hasta te perdiste a ti mismo.

Y eso es lo que yo no pienso consentir. Yo no me voy a perder. Ni voy a perder a la gente que quiero. Porque no quiero cosas. Sólo quiero gente. Y ésa es mi grandeza.

Que sí, qué coño, que soy grande, aunque siga sin haber crecido.

martes, septiembre 15, 2009

Sin libros no hay paraíso

Que levante la mano quien no haya buscado, aunque sólo sea una vez, la felicidad. Una parcelita, siquiera. Ese cachito del paraíso que, se supone –o eso queremos creer–, nos pertenece sólo por haber nacido. Porque, si no, qué sentido tendría pasar los días.

A medida que lo buscas, pudiera parecer que el paraíso cambia de ubicación. Que unas veces está en el amor que te da el de al lado; otras, en la comprensión de una madre; o en un trabajo que te realice –y te aporte una cuantiosa nómina a final de mes–; o en unas vacaciones junto al mar; o en la sonrisa de un hijo. O en una tarde con una amiga. O en una siesta a la sombra de un pino. Yo qué sé.

Pero no. En el fondo, la brújula que nos guía a la hora de buscar el paraíso no tiene otro norte que nosotros mismos. Y eso es lo que transmite el último libro de Jordi Nadal, El paraíso interior (Plataforma Editorial).

De sus páginas subrayaría todo. Señalaría cada esquina. Me aprendería cada línea. O casi. Pero como no tengo vocación de amanuense, dejo, a modo de muestra, unos cuantos botoncitos:

"Hemos de merecer el respeto de los que nos ven cada día" (y esto nos viene que ni pintado a los profesionales de la televisión, por cierto).

"Tenemos un montón de posibilidades, pero es preciso vivir sin angustiarse: necesariamente quedan más cosas fuera que dentro".

"De nosotros no depende el viento, pero sí cómo utilizamos las velas. De nosotros no dependen las cartas que nos da la vida, pero sí cómo las jugamos. De nosotros no dependen algunas cosas que nos llegan, pero sí –siempre– cómo reaccionamos. Nuestro talento es saber qué hacemos con el viento que nos ha sido dado".

Y todo esto, con el valor de los libros como leit motiv de buena parte del discurso de Jordi. Porque los libros enseñan a vivir. Enseñan a sentir. Enseñan a madurar. Enseñan, incluso, a querer. Porque, como dice Nadal, "son tesoros". Y los tesoros hay que compartirlos. No se pueden quedar en uno mismo. Tienen que hacerse grandes.

Por eso Jordi no sólo es escritor, sino también editor. Porque cada libro tiene dentro un tesoro. Y sacarlo a la luz del día, reluciente, brillante, es un ejercicio de responsabilidad. Y de humanidad. Es acercarse –y acercarnos– al paraíso.

viernes, septiembre 04, 2009

Citas ajenas

Tengo abandonado el buen hábito de la lectura. Leo a sobresaltos, a golpe de titular, a compás de ratón, a ritmo de click, pero paso pocas páginas. Y así me va.

Hoy, que el calendario me recuerda que hay que pasar página con más determinación que nunca, vuelvo sobre las letras para recrearme en algunas de las citas que quiero conservar de mi última lectura, Cuentos de amor (VV. AA., Ed. Páginas de espuma, Madrid, 2008):

No llegamos nunca a presenciar el desenlace, pero no se trataba de eso, lo importante era que se inflamaba de pronto lo inesperado sobre el vapor de lo cotidiano, y todo lo que de ordinario era oscuro quedaba iluminado, porque lo más grave de la monotonía es que produce la ceguedad que, aunque estemos en la misma luz, no vemos, y no creo exagerado decir que sólo a la luz de esos intermitentes chispazos se puede comprender el mundo. ("Eros bifronte", Rosa Chacel).

Se ha acabado. El amor se acaba. Y acaba así, quietamente.
("Felicidad", Mercé Rodoreda).


Esta es la historia de un encuentro. Un encuentro necesario en el momento justo. Sugiere que la vida se las arregla para sorprender a los mortales con regalos inesperados.

Se piensa entonces que no es casualidad, sino el reflejo de la inteligente armonía del universo. Los enamorados lo han sabido siempre, al margen de la moda filosófica de su época. ("¿Te gusta Brahms?", Linda Berrón).

Los sucesos pueden leerse de tantos modos como la gente quiera porque la realidad es complaciente con el fantasioso intelecto de los mortales. ("¿Te gusta Brahms?", Linda Berrón).

Cancelada quedó la época en que fingía deseo para obtener amor, mientras él fingía amor para obtener sexo. Un espantoso malentenido. Por eso el fracaso llegó pronto, inevitable. ("¿Te gusta Brahms?", Linda Berrón).

P. D.: Menchu, Verónica, GRACIAS. Por el libro y, sobre todo, por vuestra amistad. Os echo de menos.

miércoles, septiembre 02, 2009

Versos robados


El peso liviano de la brisa
que se llevó el festín de despedida
de mi azulete clásico...

J. P. R.

martes, septiembre 01, 2009

Cuestión de peso

–¿Cuánto pesa una oreja?
–Es cartílago, ¿no?
–Y el cartílago, ¿pesa más o menos que la grasa?
–Más, creo.
–¿Y más que el músculo?
–Uf, no, más que el músculo no.
–¿Y dos orejas?
–Dos orejas pesan una puerta grande.
–¿Y todas las puertas grandes miden igual?
–No, unas son más grandes que otras.
–¿Por ejemplo?
–Por ejemplo, la que cruzó Perera en Colmenar.
–Ah. ¿Y la de Castella?
–La de Castella, ¿qué?
–Que también cruzó la puerta grande de Colmenar.
–Ya.
–Que si es igual que la de Perera.
–Pues depende.
–Depende de qué.
–De lo rápido que ande el presidente al sacar el pañuelo.
–Ah. ¿Y cuándo lo sacó más rápido?
–Con Castella.
–¿Y eso?
–La gente gritaba más.
–¿Más?
–Sí, es lo que tiene la testiculina.
–¿Y la clase? ¿Qué tiene la clase?
–Pues la clase... la clase, hijo, está ahí, pero no la ve todo el mundo. Y claro, luego parece que vale igual que lo demás.
–Pero no, ¿no?
–No, hijo, no. La clase es otra cosa.

P.D.: Más información en Burladero y Mundotoro. Sixto está conmigo. Josemi, menos. La crónica de El Mundo me cuesta encontrarla. No sé qué han hecho con la "Edición Impresa" en su web. Pero la encuentro. Y Lucas también opina como yo. Pero juro que lo del peso lo puse antes de leerle. Qué palabra va a emplear alguien que vive subida a la báscula.

martes, agosto 25, 2009

Verde

Todo empezó por una mirada. Tú dices que por una mirada en verde, a pesar de que tu color es el azul. Y dices que, si no fuera por el verde, quizá no estaríamos aquí.

Luego llegó el café. Un café rápido, en una tarde en la que lo de menos era beber nada, porque, en realidad, lo único que queríamos era comernos la vida a bocados, en un festín regado por sorbitos de nuestra historia, que se iba haciendo más y más lejana cuanto más presente la hacíamos, palabra a palabra. Y, a fuerza de nombrarla, ya ni dolía. Con tantas espinas como nos había clavado.

Unas horas más. Unos cuantos mensajes. Creo que una llamada. Y espera. Y ganas. Y preguntas. Y... y toda una tarde más.

Y, de nuevo, una mirada. Esta vez, algo más directa, que llevaba prendido algún que otro beso.

Y música. Y letras al oído.

Y lo demás ya lo sabes.

Cuatro meses. Una vuelta de tuerca en cuatro meses. Y ahora, por fin, parece que todo encaja. Aunque empezó a encajar hace tiempo.

Y si no fuera por el verde, nada de esto habría sucedido.

Verde. Y nosotros empeñados en el azul.



"Ojos verdes", Rocío Jurado.

jueves, agosto 06, 2009

Sin rumbo

Sin rumbo.
Sin norte.
Sólo sur, sudoroso y asfixiante.
Sin ganas.
Sin sed.
Sin sueño.
Sólo silencio, que golpea, martillo cruel, las neuronas débiles y marchitas.
Sin nada.
Sólo con tiempo. Con demasiado tiempo.

miércoles, julio 15, 2009

Mi verdadera historia. Deportes de riesgo

Después de meses, muchos meses sin recordar esta historia –escrita en el año 2002... lo digo para quienes se empeñan en ver en ella ecos del presente–, hoy la retomo... para ver si retomo, al mismo tiempo, mis ganas de darle a la tecla. De corregir lo ya escrito y de sacudirme mi vagancia incorregible para escribir de nuevo.

Quienes quieran perderse en el hilo del relato, sólo tienen que buscar la etiqueta "Mi verdadera historia".


(...) A punto han estado de confirmarse los temores de Chihuahua. Las premoniciones, más bien, que yo creo que temer, lo que se dice temer, este simulacro de adolescente no le teme a nada. Pero a lo que íbamos, que por poco no paso de la tercera pedalada. Que después de unos diez años sin subirme en una bici que no fuera ese remedo de potro de tortura que gastaba mi Arturito, casi no sabía ni mantener el equilibrio. Y casi sin casi. Menos mal que he sido precavida –eso siempre, fíjate tú- y me he llevado a mi amiga la bici a un lugar apartado de la civilización, a salvo de miradas asesinas y lenguas viperinas, para allí recrear la patraña de nuestra reconciliación. Hubiera sido insultante montarme en la misma puerta del bloque y allí encontrarme con el vecino, recién duchadito y con olorcito a Nenuco, presto para pasear su precioso perro de su no menos preciosa mano. No, eso sí que no. Humillaciones las justas. Sobre todo si es por aquello del deporte.

La aventura no ha durado más de veinte minutos. Yo diría que apenas ha llegado a quince, la verdad. Es que me ha costado pasar de la cuarta pedalada, ¿saben? Y sobre todo me ha resultado duro encontrar un huequecito en este pueblo que no estuviera ocupado por frustrados veraneantes a la espera de un milagro que les alargue las vacaciones, como una especie de cirugía de nueva generación, de ésas que siempre tienen un roto para un descosido.

En cualquier caso, la experiencia ha sido emocionante. No está mal eso de hacer ejercicio físico. Y menos si se trata de un deporte de riesgo. Aunque bueno, ahora que lo pienso, en mi caso siempre resulta un riesgo, y no vean qué riesgo, practicar cualquier tipo de deporte. El dale que te pego no se hizo para mí. Y no te rías, Arturo, que te estoy viendo. Y como me toques la moral, empezaré a dar detalles. Y luego dirás que si la abuela fuma.

P.D.: Esto me recuerda, y esta vez es cierto, una conversación que tuve ayer con mi hermano, el de verdad, no el del relato. También iba sobre bicis. Y también me hizo replantearme si es cierto aquello de que algunas cosas son como dar pedales, que no se olvidan nunca. Como la canción... "lo dudo, lo dudo, lo dudooooooooooo...".

lunes, julio 13, 2009

Un regalo


Que la brisa te conserve azul
tu ilusión,
y tu tesón
por seguir dando lo mejor de ti...
por intentar hacer un camino
más llano
y apartando las piedras de tu "destino".

J.P.R.

martes, julio 07, 2009

Descanso en azul


Iba a escribir que lamento no haber escrito. Pero no. No voy a ponerme ninguna venda, porque no estoy herida.

No lamento nada.

No tengo llagas sangrantes.

No hay hiel que me amargue.

No me duele la vida, aunque siga vistiendo de luto alguna que otra madrugada.

Me tomo mi ausencia como un descanso. Como una manera de encontrarme tras haberlo encontrado y doy por buena mi vagancia porque sé que no es perpetua.

He descansado. O descanso.

Y descanso en azul.



Elefantes, "Azul" (con Enrique Bunbury)

martes, junio 16, 2009

Tú que me has dado todo. Que me regalas tu vida. Que me despiertas con tu sonrisa y sacas del letargo esa sonrisa mía que dices que te gusta y que he empezado a sacar ahora del baúl de los recuerdos, después de tanto tiempo escondida, tanto que la había dado por perdida.

Tú que me has esperado. Con paciencia infinita. Con cariño inmenso. Con la esperanza de que cada día siempre tendrá un mañana.

Tú que me has sacado del abismo. Que has agitado tanto sentimiento. Que has roto barreras con sólo una caricia. Con una mirada. Con el halo invisible de una respiración contenida.

Tú. Tú que... que ya eres yo.



Rosana, "Llegaremos a tiempo".

viernes, junio 05, 2009

Esplá infinito


Se ha ido como se van los mitos. Por la Puerta Grande y con el alma pequeña, encogida de tanto pellizco. De tanto genio. De tanta esencia. De tanto derramarse. De tanto sentirse. De darse más que nunca. De vaciarse por completo. De desnudar el corazón y ponerlo, vuelta y vuelta, sobre una arena que ya no era arena, sino cielo, cielo de verdad, cielo azul y limpio, sin una sola nube, cielo en calma a pesar del vendaval, que el viento no eran más que palmas y laureles para ceñir su cabeza.

Esplá se ha ido, y se ha marchado, maestro como siempre y torero como nunca, acariciando el ideal con la yema de sus dedos.

Me pregunto qué sentirá cuando sienta que se ha vaciado tanto. Si se sentirá vacío. Si, por el contrario, se sentirá más pleno que nunca. Si sentirá sentirse tanto. O si sentirá no haberse sentido antes. Antes o durante más tiempo.

Pero qué más dará el tiempo ahora. Qué cuenta contar si la medida de todas las cosas es, hoy más que nunca, la infinitud.

Foto: Juan Miguel Sánchez Vigil en Larga cambiada.

miércoles, junio 03, 2009

Apoderados

Se despeñaba la tarde, plúmbea y gris, por entre los ladrillos del patio de caballos. A lo lejos, brillos ajados en trajes de luces que esperaban mayor gloria. Con todo, gesto sereno, mirada al frente y cabeza alta.

El Cid atravesaba la arena venteña, de lado a lado, con sabor a hiel en los labios y poca templanza en el ánimo, consciente de que acababa de explotarle en las manos el último cartucho de un reencuentro con Madrid que, según iban cayendo las hojas del calendario, se convertía, sin solución de continuidad, en desencuentro abúlico, pleno de melancolía y ayuno de grandeza.

El toreo es así. Todos, hasta los más grandes, han tenido tardes. Y rachas. Y temporadas enteras. De no encontrarse, de no sentirse. De no verlo claro. De no tener suerte. De no. Siempre de no.

Y no ha pasado nada. Porque siempre se agazapa un sí al otro lado de los vuelos de la muleta. Y aquí paz y después gloria. Y orejas. Y puertas grandes. Y laureles. Y palmaditas en la espalda.

Pero no. Esta temporada no fue así. Se despeñó la suerte de El Cid por el abismo de una feria infausta y, al otro lado de la barrera, tras echarle el cierre a una tarde para olvidar, su apoderado aguardaba delante de los micrófonos -y hablo en singular con conocimiento de causa-. No cruzó palabra con ninguno de los medios. Ni un saludo. Ni siquiera un gesto, de esos que no hace falta acompañar de palabras porque llevan el sentimiento cosido en los poros de la piel. Nada. Como si no nos conociera a ninguno. Como si se hubieran olvidado de que en el toreo somos siempre los mismos, para bien y para mal, cuatro gatos mal avenidos, pero cuatro al fin y al cabo, condenados a entendernos porque nos tenemos que ver una tarde tras otra, aquí y allá, haga calor o frío. Y así una feria tras otra.

Se le olvidó. Se le olvidó el señorío. Y, en lugar de pedirnos, mientras esperábamos todos al torero, que no hiciéramos preguntas, esperó a que le tuviéramos delante e hiciéramos el mismo gesto que, tarde tras tarde, hemos repetido con cada torero que abandona la plaza, para conocer su opinión sobre el festejo. Para darle la oportunidad de expresarse. O de no decir nada. Pero, sobre todo, para cumplir con nuestra obligación de informar. Esperó, decía, a que le tuviéramos delante, para levantar la mano, apartar el micrófono y sentenciar con un agrio "Dejarlo, por favor".

¿Saben? Una, por periodista que sea, también tiene su corazoncito. Y si alguien le pide que no haga preguntas a una persona que no encuentra fuerzas para responder, una no las hace. Es así de mala profesional. Mala profesional, pero buena gente. Creo. Y respetuosa.

Pero, a partir de ahora, habrá que medir los respetos. No para con El Cid, desde luego, que me parece buen torero y mejor persona, sino para con un apoderado que, en lugar de hacer las cosas con el señorío sevillano que se le presume, se dejó llevar por la hiel de una feria echada a perder y perdió las formas con unos profesionales del periodismo que -ellos, nosotros, sí que no- no llevaban hiel en los micrófonos.

Por cierto, iba a hablar de otro apoderado. De Corbelle. Pero se me revuelven las tripas. Si trabajo me cuesta comulgar con la falta de señorío, no se imaginan lo que me repugna la mentira. Y no diré más que esto: Joao Folque, ganadero de Palha, fue a la enfermería a visitar a Israel Lancho. Servidora le entrevistó en la puerta. Aunque, ahora que lo pienso, quizá tampoco esté bien visto hacer entrevistas mientras en la enfermería se opera a un torero.

Qué cosas...

* * *

Actualización: Sixto Naranjo, que comparte conmigo y con otros cuantos compañeros cada tarde de alcachofing, también menciona el incidente en su blog -mucho más actualizado y recomendable que este Devezencuandario, que hace honor a su maltrecho nombre-. Gracias, Sixto.

domingo, mayo 24, 2009

El abuelo

No sé si habrá muchos hombres en el mundo que puedan morir con la dicha de haber visto cumplido su sueño. Con la sonrisa presta, el corazón sosegado, la memoria reconfortada por los recuerdos de la utopía hecha carne una tarde de tinta y oro, con sol y moscas, con horario y con fecha en el calendario.

Lo dudo. Porque lo dejó bien clarito Jardiel Poncela, que "En la vida humana sólo unos pocos sueños se cumplen; la gran mayoría de los sueños se roncan". Y el suyo no sólo se cumplió, sino que se convirtió en el sueño bendito, en la bendita gloria, en la utopía perfecta, en la ilusión reeditada, en la emoción revivida, de cientos de miles de almas que, gracias a su tesón, pudieron descubrir una tarde cualquiera, una tarde de sol y moscas, o de diluvio, o de aire, o de sombra, qué más da, pero descubrieron, al fin, la pureza, la esencia, la pasión más íntima del toreo, ese no sé qué que te deja la respiración contenida y, al mismo tiempo, te colma de paz, y te abre las puertas de la vida en el quicio mismo de la muerte...

Celestino se ha ido. Pero ha cumplido su sueño. Su nieto es figura del toreo. No. Más. Su nieto es torero de gloria, esencia, dolor, pasión, pureza, misterio... Y su sueño es, hoy más que nunca, nuestra ilusión cumplida.

Gracias. Y, donde quiera que esté, siga usted soñando. No se olvide. Su sueño es nuestra gloria.

domingo, abril 19, 2009

Hugh

Llevo todo el día pensando qué podía escribirle y, cosas de la vida, no se me ocurre nada.

No quiero parecer pastel, porque él no soporta las cursilerías. Tampoco sabría ser aséptica. No es mi estilo. Y no voy a contar nuestras andanzas de canijos, porque se moriría de vergüenza –la verdad, yo también– y no me volvería a abrir la puerta en lo que me queda de vida.

Y, qué quieren que les diga, subir a verle reconforta. Reírme con sus chistes malos. Tomarme a guasa sus ironías perversas. Regodearme cuando se mosquea porque le robo un beso. Esas cosas de hermanos.

Lo cierto es que, suene a cursi o no, él me ha cambiado la vida. Desde hace veintitrés años, hay un sentido para muchas cosas. O una razón para todo aquello que parece no tenerla.

Qué quieren que les diga: Hugh es el hombre de mi vida.

miércoles, abril 15, 2009

Por todas

Por todas las veces que me juraste la eternidad sin saber que yo sabía que el tiempo sólo tiene la medida del presente efímero.

Por todas las veces que perseguiste mi sonrisa inocente sin darte cuenta de que el blanco de los dientes no es lo que más reluce tras los labios de quien te quiere de veras.

Por todas las veces que no me echaste cuentas sin creer que yo quería creerte pero que me resistía a creer en cualquier otra cosa que no fuera el descrédito de nuestra absurda historia.

Por todas las veces que soltaste mi mano en medio de la calle sin saber que yo intuía que antes de cogerla ya te habías arrepentido de la primera vez que la rozaste.

Por todas las veces que echaste abono al jardín de la mentira sin darte cuenta de que a mí nunca se me dio bien cuidar de las plantas.

Por todas las veces que pensaste que lo mío era un capricho sin creer que yo jamás me creí una princesa consentida.

Por todas. Por todas las veces. Por cada una. Por la siguiente. Por las que fueron. Por las que serán. Por todas. Por todas, gracias.

Ya ves. Sigo siendo una romántica. Una asquerosa romántica.

jueves, abril 09, 2009

Parada técnica


Cierro el chiringuito por unos días. Ya saben: toca Sevilla. Toca aroma a incienso y azahar. Toca pisar un trocito de cielo en la tierra. Toca vivir los días grandes de la Semana Santa.

Iba a prometer que a la vuelta me enmendaré y le daré a la tecla con más frecuencia, pero creo que no se debe hacer promesas que uno no está seguro de poder cumplir, de manera que... simplemente, hasta la vuelta.

miércoles, abril 08, 2009

El paseíllo más difícil

Llevo días intentando escribir estas líneas y no sé por dónde empezar. En principio, parece fácil: mayúscula, sujeto, verbo, predicado... y a correr. Eso si sabes lo que quieres contar. Y cómo lo quieres contar. Y si tienes el ánimo suelto y las ideas aireadas.

El problema viene cuando lo que quieres escribir te desgarra el alma y ni siquiera las teclas son capaces de hacerte el quite.

No sé cómo contar la manera en la que se me retuerce el corazón cuando recuerdo su cara. Serio, introspectivo, casi inmóvil por el peso de la tristeza. De tanta tristeza. De tanto recordar que, una vez más, tiene que poner la otra mejilla, limpiarse los escupitajos que le ha tirado la vida, levantarse, sacudirse el polvo de la refriega y seguir caminando. Y hacerlo con elegancia. Porque, pese a lo difícil de la situación, no perdió la compostura y el empaque ni un solo segundo. Ni uno solo.

Llegó a la ermita en la silla de ruedas que empujaba su apoderado. Con la pierna atravesada por la cornada certera de un toro que él, más que nunca, hubiera deseado fuera de puerta grande. Porque se lo debía a su padre. Porque quería que, allá donde estuviera, pudiera disfrutar de ese triunfo que siempre ansió y que siempre terminó esperando "para la próxima". La eterna promesa. La ilusión sin medida. O con la medida de las condiciones más que sobradas de su hijo para ser un torero de categoría.

Pero, más que la pierna, lo que José Ignacio tenía atravesada, partida en dos, sangrante e incurable, era el alma. Porque el toro de su amargo destino no sólo le había arrebatado a su padre apenas unas horas antes de aquel Domingo de Ramos en el que se había propuesto que Madrid se rindiera a sus pies entre palmas y vítores. Le había arrebatado a su más fiel compañero, a su más firme apoyo, a su mano derecha, a quien siempre le sostuvo. A quien le arropó con su entereza durante los fuertes temporales que arreciaron, uno detrás de otro, en una vida que no se empeñaba en otra cosa más que en pegar cornadas.

Y no pudo ser. Una vez más, no pudo ser.

Porque tras el que creía el paseíllo más difícil de su vida, allí, como en una nebulosa, sin saber muy bien si ese brindis al cielo lo estaba soñando o era cierto que su padre yacía de cuerpo presente a unos pocos kilómetros, llegaba otro paseíllo, más duro aún: ése que te lleva a presenciar cómo la oscuridad se cierne en torno a un pedazo de madera, cómo se cierra la piedra sobre la cruz, cómo sólo las flores dejan un resquicio de vida en ese amargo ruedo de piedra con promesas de gloria y resurrección.

Y, pese a todo, firme, sereno, elegante, con la pierna atravesada y el alma partida y sangrante para siempre, José Ignacio llegó hasta la presidencia de la vida, se destocó, una vez más, y siguió adelante. Con la tristeza por montera. Porque, aunque duela, no queda otra.

viernes, abril 03, 2009

Viernes de Dolores

Ya es Viernes de Dolores. La Semana de Pasión da sus últimos suspiros y los anhelos dejan paso a los días más bonitos y mágicos del año: la Semana Santa.

A partir de hoy, ya habrá nazarenos por las calles. El olor a incienso se fundirá con el aroma de azahar y los sentidos volarán por encima de unas calles engalanadas con señorío, al compás de marchas solemnes, con el impulso firme de la fe que mueve imágenes de incalculable valor, no sólo artístico sino, también y sobre todo, sentimental.

Este Viernes de Dolores, además, es especial. La Esperanza de Triana, Reina y Señora del barrio con más duende del mundo entero, estrena calle. La tarea no ha sido fácil, pero la espera ha tenido su recompensa.

Espero ver de cerca esos azulejos a partir del próximo jueves. Jueves Santo. Sevilla. Revuelo de mantillas fundidas en negro. Promesas penitentes y sufrimiento costalero. Magia.

Mientras, me conformaré con seguir sintiendo de lejos. Soy experta. En transportarme con la mente, en soñar despierta y en vivir con el alma. Eso sí, Sevilla cada vez duele más. Sobre todo cuando no se tiene. Voy a tener que pensarlo en serio.

miércoles, abril 01, 2009

Abril

Cada año sucede lo mismo. El año no entra en vereda hasta que no pasa marzo. Y durante todo ese tiempo, yo no pienso más que en abril. En el azahar, en el incienso, en los días largos, en la luz dorada...

Porque abril es más que un mes. Abril es un sentimiento.

Y ya sé que soy repetitiva, que cada primero de abril me acuerdo del mismo tema... pero soy así.



Antonio Flores, Abril.

lunes, marzo 30, 2009

La Estrella


No se puede tener una cara más dulce. No se puede llorar con más elegancia. El dolor no puede ser más tierno. Sus manos no pueden ser más expresivas.

Descubro a La Estrella tarde –como todo lo que estoy descubriendo de la Semana Santa–, pero Ella también me ha enamorado. Su prestancia. Su empaque. Su ternura. Su duende trianero.

Hoy es su día. La festividad de La Estrella. Y hoy sólo quedan seis días para que avance, majestuosa, por las calles de su barrio. Y para que llegue a La Campana y deje a Sevilla entera con el corazón partío, rendida ante los andares majestuosos de su paso.

Quién estuviera allí. Quién estuviera.


domingo, marzo 29, 2009

Mi Semana Santa

video

Mi sencillo y humilde homenaje a la Semana Santa de Sevilla, con música de Los Romeros de la Puebla. Cuando le vaya cogiendo el truco a mi Mac y tenga más fotos y mejores, haré más cositas.

¡¡Sólo queda una semana!!

P.D.: Abstenerse de pulsar el "Play" los puristas, porque la música no os va a gustar. Sé que lo adecuado son las marchas procesionales, los tambores y las cornetas (que me encantan), pero para mí este tema tiene un valor sentimental especial, porque lo escuché por primera vez el primer año que pude vivir la Semana Santa sevillana.

miércoles, marzo 25, 2009

Quiero ir de boda

Quiero ir de boda. Quiero comprarme un vestido bonito. Quiero arreglarme a conciencia. Quiero sentirme princesa un rato. Peinarme bien peinada. Maquillarme sin prisa. Con paciencia. Salir perfecta de casa.

Y quiero sentirme especial sin necesidad de ser la novia.

Desde que descubrí la impresionante colección de tocados de mi amiga Nuria, tengo más ganas que nunca de casar a alguien. Tiene bemoles la cosa, pero nunca me he puesto un tocado. Quizá porque no me veía lo suficientemente elegante.

Pero, cuando he visto sus fotos en Tustocados.com, tanto colorido, tanta alegría, y también tanto empaque, tanto señorío... qué queréis que os diga, me muero por ir de boda. Aunque sea de acompañante. ¿Quién me invita?

P.D.: Por cierto, ha bautizado uno de sus sombreros con mi nombre... ¿a que es chulo?

jueves, marzo 19, 2009

De nuevo, el nudo

Creí que nunca podría volver a sentirlo. Que nunca más tendría ese peculiar pellizco en el estómago.

Se fue hace poco más de un año. He intentado recuperarlo, en vano, aun a sabiendas de que el nudo llega cuando no se le llama, y de la mano de quien menos te lo esperas.

Y hoy, hoy que lo he recuperado, he vuelto sobre mis pasos para recordar aquel otro nudo... y para demostrarme a mí misma, tras mirarme en el espejo de mis palabras, que sí, que siento algo parecido. Parecido, pero mejor.

De todo lo que escribí entonces, me quedo con esto:

Vivo más acompañada que nunca. También sola. Descubro en ti lo que nunca tuve. Lo que soñé, despierta y dormida, pensando que no podía existir más allá de mi cabeza. Lo que pedí, lo que sigo pidiendo siempre y lo que pediré toda la vida. Todo aquello en lo que creo, aunque dejase de creerlo, porque llegué a creer -incrédula de mí- que nunca lo encontraría.

[...] Me acompañas. Me acompañas cuando estás, y también cuando te marchas. Cuando hablas y cuando callas, cuando sólo respiras. Incluso cuando llega el viernes y me despido, sin querer, como si me fuera la vida en ello, porque sé que me queda una eternidad para volver a tenerte sin haberte tenido nunca. Sólo con tu voz. Con tu voz y con tu aliento.

Pero aun entonces me acompañas. Aun estando sola. [...]

Porque al mismo tiempo que tú se quedó conmigo un nudo -"el nudo", ¿te acuerdas?-, que me aprieta, que me oprime, que me dice que no intente entender toda esta marea, que sólo me deje arrastrar. Que la gente de tierra adentro nos asustamos con esto de las corrientes, pero que lo único que puede ocurrirte si te dejas llevar por la marea es que te arrulle la luna, que la luna, al fin y al cabo, es la dueña y señora de todos estos vaivenes.

Y se hace de noche y la miro. Y la miro y me mira y me dice que quizá tú la mires también, y le pido que me guarde este secreto.

Con esto, y con el comentario de mi siempre sabia y siempre amiga Esteffi... que, como siempre, también aquella vez tuvo razón:

Sabe esperar, aguarda a que la marea fluya, así en la costa un barco, sin que el partir te inquiete.
Todo el que aguarda sabe que la victoria es suya, porque la vida es larga y el arte es un juguete.
Y si la vida es corta y no llega la mar a tu galera, aguarda sin partir y siempre espera, que el arte es largo y además, importa.

miércoles, marzo 11, 2009

Lloraban sangre

No me gusta recrearme en el dolor. El dolor debe ir por dentro. Sin alharacas. Se debe rumiar a solas y, si se llora, si se llora porque ya no se puede aguantar tanta punzada, entonces hay que llorarlo con dignidad. Y con elegancia. Con rabia, si se quiere, pero con la cabeza alta.

Así es como lloramos los madrileños cada 11 de marzo. Los madrileños y todos los españoles. Así. Con rabia, pero con la cabeza alta. Con elegancia. Con dignidad.

Ese 11 de marzo, a todos, aunque no fuéramos en ese tren ni conociéramos a nadie que se quedase en el camino, a todos nos robaron un pedacito de vida. A todos nos partieron el corazón. A todos nos dejaron con un rejón de muerte clavado en el alma.

Yo, lo reconozco, sigo sin tomar verdadera conciencia de la masacre. De tanto horror. De tanto miedo. De tanta infamia. Sólo sé que, la mañana siguiente, cuando esperaba mi turno para que me sacaran sangre, era sangre, y no otra cosa, lo que inundaba las portadas de los periódicos. Y era sangre, y no otra cosa, lo que lloraban los ojos de todos los madrileños. Y de todos los españoles. Y de todos los hombres de bien.

martes, marzo 10, 2009

Donde siempre es Pasión


Tengo el cuerpo del revés. Sólo huelo a incienso, la luna para mí sólo puede estar llena, todos los sones me traen compases cofrades y cada noche sueño con una Madrugá que nunca acabe.

La Semana Santa está al caer. No sé cómo ni por qué me enamoré de ella, pero lo cierto es que, para mí, es la fecha más importante del año. Es la fecha en que todas las calles de Sevilla te llevan al cielo, cuando cada minuto de espera es emoción aunque haga frío, te duelan los pies y se te cierren los ojos de cansancio. Es la fecha en que tienes la Gloria un poquito más cerca, la fecha en la que el sufrimiento del costalero, que tú apenas intuyes desde la distancia que te separa del paso, se convierte en penitencia conjunta, en redención implorada para alcanzar esa Luz divina que, por otra parte, no quieres que llegue del todo, porque eso significa que la Resurrección, con su Domingo de campanillas, con sus galas y sus fastos, ya está aquí, y que aún te queda otro año para volver a estremecerte de emoción con ese no sé qué que te recorre el cuerpo y te estruja el alma cada vez que llega la Semana de Pasión.

Este año he contado los días más que nunca. Necesito que llegue. Necesito pisar Sevilla de nuevo. Necesito oler a incienso. Necesito rezarle al Gran Poder en la calle, quedarme sin respiración con su silencio. Necesito llorar al ver aparecer, flamenca como ella sola, a mi Esperanza de Triana. Necesito quitarme el sombrero ante la elegancia sin par de la Macarena. Y temblar al ver de lejos el vaivén inigualable del Cristo de los Gitanos.

Y, en mi espera, larga espera, he encontrado aliados. Caballa, esa Callejuela del barrio del cielo, un Costal y Trabajadera que son capaces de levantar la fe hasta del más descreído... y, en cada uno de sus posts, mil ilusiones, mil sueños en forma de comentarios, mil almas que sienten lo mismo que yo, aunque estemos lejos, aunque yo no me haya criado entre capirotes y aunque en mi pueblo no sepan que el martillo no es sólo para clavar clavos.

Porque en sus casas, siempre es Pasión. Y en Pasión, la distancia no se mide en kilómetros.



Rocío Jurado, "Madrugá en Sevilla".

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