Tiene un cutis perfecto. Unos labios perfectos. Unos pómulos perfectos. Y una mirada dulce. Quizá por eso no le haga falta edulcorar el té que la espera sobre la mesa y que se dispone a enfriar con un leve soplido. Té verde y zumo de frutas. ¿Cómo no va a tener también el cuerpo perfecto?
Sonríe. Mucho. Lleva toda la mañana atendiendo a entrevistas sobre su nueva película, DiDi Hollywood, pero da la sensación de que no está cansada. Y esa sensación se convierte en certeza cuando comienza a hablar, porque presta atención a cada pregunta y se entretiene en cada respuesta.

