jueves, octubre 18, 2012

"Nadie se plantea la posibilidad de ir más allá de sus límites"

Marina Sanmartín


Habla bajito, con un timbre agudo y cantarín. Oyéndola cuesta creer que escriba novela negra. Porque una a veces lee a golpe de topicazo y piensa que los asesinatos se perpetran en tinta de nicotina y a arrebatos de mala leche, pero Marina Sanmartín (Valencia, 1977) no gasta percha de sabuesa. Y de hecho La clave está en Turgueniev (Ed. Eutelequia), su primer libro, lleva dentro la lectura de una novela negra, pero es también la historia real de Eli, una joven crítica literaria con la que -sí, lo reconoce-, la autora se siente identificada.

La clave está en Turgueniev cuenta la historia "de dos amigas, Eli y Lucía, que, después de años sin verse, se reencuentran una noche en Madrid. Desde el primer momento, Lucía sospecha que Eli, que es crítica literaria y está trabajando en un reportaje sobre novela negra, le esconde un secreto relacionado con la inesperada ausencia de su pareja, Miguel Echarte; y, durante la madrugada que pasan juntas deambulando por la ciudad, Lucía centra sus sospechas en el crimen y se convence de que las pistas para comprender lo que realmente está ocurriendo se hallan en la novela que Eli lleva en el bolso: La clave está en Turgueniev", explica la autora. Pero por debajo de esta trama se asoma "la línea finísima que separa la realidad y la ficción en nuestras vidas; sobre la forma, inevitable, que tenemos de filtrar la realidad que nos rodea a la hora de sacar conclusiones. En definitiva, la novela es un juego que reta al lector a distinguir la mentira de la verdad", cuenta Marina San Martín.

-Una novela negra dentro de otra novela negra, un juego de matrioskas que se refleja hasta en la portada del libro. ¿Hace falta leerlo con un cuaderno de notas al lado?
-Una de las editoras que rechazó esta novela y que se portó fenomenal conmigo, porque me llamó por teléfono para explicarme sus razones, me dijo que la novela no se ajustaba a las reglas de un género en concreto... y yo pensé que eso, más que ser un hándicap, era una ventaja absoluta. La clave está en Turgueniev es una novela de trama, porque desde el principio tuve claro que quería contar una historia de una forma clásica, que pudiera enganchar al lector, pero también es un texto en el que se prioriza muchísimo la forma... y sí, es claramente un juego de muñecas rusas. Si dijera que es fácil estaría engañando a quien la vaya a leer, porque es un reto. Por eso me gusta.

viernes, septiembre 28, 2012

Para no olvidar

Es una mirada perdida. Una cifra exacta de un tiempo que se perdió hace años y el olvido perenne del segundo anterior a este. Un "Me estás robando". Un arranque de mala leche. La desconfianza. El "¿En qué me estoy convirtiendo?". Y, sobre todo, "¿Qué fue de aquel...?". De aquel padre, de aquel marido, de aquella hermana... de aquellos que un día empezaron a olvidarse olvidando lo que ni siquiera tenían por qué recordar, porque siempre creímos que la vida era algo que llevábamos marcado en la piel tanto como en el cerebro... hasta que llegó el alzhéimer y se jodió el cuento.

Pero resulta difícil contar qué es "la plaga de la memoria" después de Memorias del alzheimer (La Esfera de los Libros), el libro en el que Pedro Simón cose puntada a puntada el recuerdo de doce vidas marcadas por este mal, tanto desde la perspectiva del que olvida como del que quisiera olvidarse. Porque Simón tiene ese don de meterse en la piel de cada personaje cuya vida cuenta. Es capaz de hacerte sentir que no recuerdas, o que ya no quieres recordar que tu padre no sabe quién eres, que tu tía da vueltas al mundo sin salir de su pueblo, que aquel cuya inteligencia se desboca por delirios y no precisamente de grandeza.

Los enfermos Antonio Mercero, Pasqual Maragall, Carmen Conde, Eduardo Chillida, Tomás Zori, Enrique Fuentes Quintana, Jordi Solé Tura, Antonio Puchades, Mary Carrillo, Adolfo Suárez, Elena Borbón Barucci y Leonor Hernández funden su historia con la de los cuidadores Carlos Boyero, Paco Roca, Javier Urra, Luis Francisco Esplá y Carmen Rigalt. Y así es porque el alzhéimer es una enfermedad de dos (o más), que afecta al paciente y al que cuida, y que obliga a cuidar al cuidador si no se quiere caer en ese 75 por ciento de familiares sacudidos por el estrés o en ese otro 50 por ciento de "abrazadores de enfermos" (palabra de Pedro Simón) que caen en esa niebla oscura de la depresión.


"El alzheimer es una escalera de caracol que sólo va para abajo. El alzheimer es una caja vacía, la mera carcasa de un disco duro. El alzheimer es un calcetín desparejo", según Pedro Simón. Y sus Memorias del alzheimer, que lo son de los doce protagonistas, y también un poco de todos, un testimonio tan tierno como dulce, descarnado, sí, y a la vez sereno, de este mal que se calcula podría afectar a más de 113 millones de personas en todo el mundo a mediados de este siglo.

Ya lo dijeron Los Rodríguez: Para no olvidar.


[Publicado en Diariocrítico.com]

domingo, septiembre 23, 2012

Sueños de Tauromaquia


"Entre verdades". Foto: Ignacio Tena.

Tiene cara de niño bueno y ojos de perro viejo. Mira, apunta y dispara, maduro y nada inocente. Con intención. Mojándose. 

"He vuelto". Foto: Ignacio Tena.

Se llama Ignacio Tena, es de Castellón y expone sus Sueños de Tauromaquia en los Salones Góticos del Ayuntamiento de Vilafranca del Cid (Castellón).

"Fuente de bravura". Foto: Ignacio Tena.

La muestra era para un par de semanas, pero tanta gente soñó toreo que el ayuntamiento la ha prorrogado hasta octubre.

Ignacio Tena, junto a dos de sus fotografías. Foto: Luis Puig.

Nacho, no dejes de soñar.

lunes, septiembre 17, 2012

Orgasmos de libro

Será porque tanto exprimirnos hace que lleguemos sin jugo a la cama. O porque nos pasamos la vida del trabajo a casa y de casa al trabajo -o enviando currículos y buscando pan debajo de las piedras- y algo hay que hacer en el trayecto. O que estamos tan jodidos que queremos sentir que hubo otro tiempo en que la jodienda era placentera. O será que simplemente está de moda procurarse orgasmos mientras se leen los ajenos. La cosa es que ahora lo que se lleva es ponerse con un libro.

Abrió la veda E. L. James, autora de la trilogía Cincuenta sombras (publicada por Grijalbo en España): puso a las americanas a gozar con una historieta de amor y lujo con mucho sexo explícito y reventó las listas de ventas de medio mundo. Ahora le da la réplica Sylvia Day con No te escondo nada (que edita Espasa en nuestro país). Para la James era su primera vez (escribiendo novelas). Fue llegar y gozar. Para Day esto de ser best seller no es nuevo, pero como no quiere apearse del trono de los autores más vendidos y le da buen resultado picotear de género en género tampoco se ha resistido a los encantos de una buena dosis de sexo.

En realidad un orgasmo no solo ilumina el cutis, sino también las cuentas de las editoriales, y eso no es nuevo: lanzar un título con las letras "sex" en la portada (o en la solapa) siempre es un reclamo. Y si además se aderezan las páginas con los elementos que nos gustan a las mujeres, que somos las grandes compradoras de libros (o sea, amorcito, ropa cara, tíos buenos y ricos y demás tópicos del ramo), el éxito está (casi) garantizado.


viernes, septiembre 14, 2012

La retina de Las Ventas


No eran la una, quizá tampoco las doce y media, y ya estaba allí. Con su traje impoluto. Se hacía raro verle cambiando la cámara por la corbata. Pero hoy era su gran día y había que vestir terno de gala.

Ser el decano de los fotógrafos taurinos madrileños no es un título fácil de lograr. Para empezar, ni siquiera consiste en proponérselo. Solo en trabajar, callado, firme, discreto. En convertirse en los ojos de los que no pueden ver, o de los que miran sin apreciar forma alguna. En ser la retina que haga pasar una imagen de la fugacidad a la historia.


jueves, septiembre 13, 2012

El charme de una historia sencilla

Cuando en una portada encuentras la frase "Este libro te hará feliz" te da por pensar que te encuentras ante un volumen de autoayuda. Mucha frase hueca, mucho mantra y mucho karma. O sea, más de lo mismo. Y quizá sea exagerado admitir que La sonrisa de las mujeres, de Nicolas Barreau (Ed. Espasa), te proporciona la felicidad en grande y con negritas, pero sí es cierto que te deja un regusto dulce -que no empalagoso-, cuando menos agradable en horas tan amargas.

Cocina y literatura van de la mano en una narración que es una historia de amor, sí, pero también una historia sobre libros y sobre cómo una lectura, aunque sea accidental, puede hacerte cambiar tu manera de ver el mundo. O al menos tu mundo.

Es lo que le sucede a Aurélie, cocinera de un coqueto restaurante de París, cuando en plena efervescencia de desamor entra por casualidad a una librería y se descubre reflejada en cada página de una novela de éxito. A partir de aquí empieza una búsqueda febril del autor que la ha retratado sin (se supone) conocerla. Y como así contada la historia es un poco simple, la trama se desliza por un escritor que no es quien todo el mundo cree que es, porque (guiño al mundo editorial) en esto del mercado donde se venden letras siempre resulta más comercial pergeñar tácticas enrevesadas que presentar a un autor que podría ser un lector cualquiera.

lunes, septiembre 03, 2012

Náufragos de sí mismos

"Para salir de las sombras, muchacho, hay que haberlas atravesado. Y ése no es un viaje de placer, créeme, es el único viaje...". Y ahora que al acabar los viajes acechan más que nunca las sombras, Gran Océano, de Jaime Royo-Villanova (Plataforma Editorial) es todo un alegato a favor de la búsqueda de la autenticidad frente a la verborrea hecha cantos de sirena.

No es un libro de viajes pero en el vaivén de sus páginas va uno recorriendo medio mundo subido a la historia de una familia casi perfecta que por querer más se da de bruces con ese momento en el que el menos se vuelve cero. El amor se hace mentira y lo peor es que lo hace casi de forma inconsciente, como si alguien moviese unos hilos que nadie sabe de dónde salen. Pero salen de uno y no hay manera de esquivar la responsabilidad por mucho que se maquille de destino.

"Fingir es lo que te conduce a ser malo, pues entonces, ¿quién podría ayudarte? ¿Sabría alguien quién eres? Tú mismo acabarías por no conocerte.", escribe el autor. Y empieza así un periplo donde el mar, los barcos y las tormentas no son más que una metáfora del camino hacia la imagen de nosotros mismos que no conocemos ni queremos conocer... hasta que vemos el panorama negro por completo.

Y sí, hay salida, porque "Uno debe ver que va a perderlo todo, antes de que todo se le entregue" y "Nada despierta más a un vivo que su propia muerte."

Jaime Royo-Villanova

En su cuarta novela, Jaime Royo-Villanova vira hacia una narrativa menos canalla y más reflexiva, pero sin caer en la profundidad superflua de los que lanzan citas a modo de dardos para dar en la diana de las listas de los más vendidos. Una lectura sencilla sobre algo tan complejo sobre la verdad, sin aspavientos existenciales, donde la moraleja la pone el que se lanza al Gran Océano de querer (o no) ponerse frente a sí mismo.

[Publicado en Diariocrítico.com]


sábado, agosto 25, 2012

El vacío como escultura



A veces los artistas se sacan de la manga conceptos que difícilmente entienden los que se ponen frente a sus obras. Cosas de genios, supongo. O que ser un incomprendido siempre vende (he aquí el ejemplo de la restauradora del eccehomo de Borja, pobre, estrella de la incomprensión sin pretenderlo).

Fotos: Javier Arroyo / Prime Time Comunicación
Se trata de ir más allá sin pasarse de frenada, ser original sin pecar de estupendo. Dar con una idea que te represente y que a la vez signifique algo más allá de tu universo.

Fotos: Javier Arroyo / Prime Time Comunicación


jueves, agosto 23, 2012

Yo yerro

Este blog está en proceso de cambio. Dicen que o te renuevas o mueres. O sea, que hay que cambiar para seguir vivo. Y no está la cosa para morirse, que el luto se vende caro.

El caso es que mientras decido qué hacer con este puñado de bytes he querido traer una fe de errores que es mucho más que un "yo yerro" al uso: para mí supone una lección de honestidad periodística.

En la prensa escrita la fe de errores o erratas es algo común. Las teclas van que vuelan y se cuela más de una be donde debió haber una uve, se escapa un cero de más o se esconde una hache de menos. Siempre. Y a veces aparece publicada la foto que no corresponde. O como no toca. El que esté libre de error que tire la primera "errita".

Sin embargo, Internet, que nos empuja a escribir más deprisa y a publicar sin pausa, es mucho menos dado a que alguien reconozca que se ha equivocado. Borra y punto. Y publica bien. Y si vuelve a haber un error lo vuelve a cambiar. Y así hasta que esté (casi) perfecto.

Ahora bien, en la noticia que publicaba el miércoles 22 de agosto elpais.com con el título "Camarón vuelve por bulerías" encontramos, al final del texto, la siguiente fe de errores: "La imagen que acompaña este reportaje fue publicada inicialmente por error invertida en sentido horizontal".



Cuando lo que nos pone es juzgar a troche y moche y poner de vuelta y media al personal en lugar de reconocer los patinazos propios, reconforta este ejercicio de honestidad.

Yo yerro, sí. Pero sé rectificar.

lunes, julio 30, 2012

Alfaro, "mucho bueno"







Pocas veces una tiene la oportunidad de viajar a una ciudad con encanto, conocer a aficionados cabales, dar una conferencia a sala llena mano a mano con Javier Arroyo, firmar libros hasta agotar la venta, recibir un cuadro como socia de honor, comer a cuerpo de reina y, además, traer el coche lleno de obsequios. Porque pocas veces suena el teléfono y te llaman del Club Taurino de Alfaro.

Ya me había advertido Pablo Hernández, compañero de laSexta Noticias y alfareño de pro, que las gentes de allí son mucho buenas. Y yo, que siempre tiendo a pensar que la gente exagera cuando habla de su tierra -será porque no me siento de ninguna parte-, tengo que reconocer que no se pasó ni un pelo.

miércoles, julio 11, 2012

Burladero, fin de etapa

A partir de esta semana ya no me leeréis en Burladero.com. Desde el pasado mes de mayo he escrito sobre presupuestos no tan taurinos como dicen los antis, sobre lo que se embolsan las administraciones cada vez que se organiza un festejo taurino, sobre el retorno de la inversión (aunque de todo esto saben mucho más Juan Medina y Juanma Lamet) o sobre el perfil del público que acude a la plaza, pero ha llegado el momento de aflojar la tecla.

No lo dejo por dinero (a mí me han pagado hasta el último euro) ni tampoco voy a entrar en las cuentas de otros: simplemente la etapa está cumplida. He escrito lo que he creído que podía ser útil y que sobre todo me ha sido útil a mí para disponer de argumentos con los que contrarrestar tantos titulares infundados.

Pero la tranquilidad no tiene precio y a partir de aquí, cada uno por su lado. Gracias a los que me habéis leído y entendido. Y a los que no. De todos se aprende. Y a ninguno juzgo.

jueves, junio 21, 2012

"La breve vida de las moscas" o la quiebra total de Europa

Hace ya unos cuantos meses que Carmelo Espinosa, uno de los mejores cámaras con los que he tenido la suerte de trabajar, me habló de este corto. Lo escribió el verano pasado, cuando la prima de riesgo no llegaba a 300 puntos, lo del rescate era aún algo que no iba con nosotros y Grecia seguía apareciendo en nuestras vidas poco más que en los planes de vacaciones.

En La breve vida de las moscas Carmelo se planteaba qué sucedería en una familia española, normal y corriente, de estas de andar por casa (o sea, como la mayoría), si la economía europea se iba a pique. Pero a pique de verdad. Si el 90 por ciento de las entidades bancarias quebraban. Si la calle se convertía en las trincheras de una guerra donde lo que se juega no es el poderío de un país, sino más bien la dignidad de quien no tiene qué llevarse a la boca.

Este es el resultado de su imaginación. Y da miedo pensar que a medida que pasan las semanas la realidad se acerca peligrosamente a la ficción.


 

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