jueves, noviembre 19, 2009

Estás tú


Despierto, algo inquieta. Sin sobresaltos, pero con la respiración agitada. No sé qué he soñado. No lo recuerdo. Tengo la sensación de estar sudando, pero a la vez noto la piel de gallina. Serán cosas mías.

Cierro los ojos y vuelvo a abrirlos. Despacio. Me pesan los párpados. La penumbra me aturde. Sólo alcanzo a percibir a golpe de tacto, porque no veo, y tampoco oigo nada en medio de un silencio atronador.

Pero allí, al otro lado de mi piel, fría y sudorosa a un tiempo, la paz se viste de sonrisa en tu boca, y la quietud traspasa tu brazo para posarse en mi mano, más pequeña y frágil que otras veces. Y dejo de ser frágil, y soy menos pequeña, y ni sudo ni tengo frío. Ni suena el silencio. Ni destella la penumbra.

Estás tú.

Imagen: Foto Gratis

martes, noviembre 17, 2009

In memoriam



Aunque tú no lo sepas, Enrique Urquijo.

Diez años sin él son muchos. Al menos queda el consuelo eterno de su música.

Fabricar noticias


No seré yo quien defienda ningún tipo de manipulación. Ni hacia un lado ni hacia otro. Me repugna. Porque creo que, antes que periodista, un comunicador debe ser buena persona. Y honesto. Trabaje para quien trabaje. Que recibir un sueldo –de los que todos vivimos... o viviremos, cuando lo volvamos a tener– no significa venderse.

He tenido que convivir durante años con la campaña "antimanipulación" en Telemadrid –campaña que, de todos es sabido, es más contraria hacia Esperanza Aguirre que proclive a la defensa del buen periodismo–. He tenido que tolerar miradas desafiantes por no apoyar guerras que no eran la mía. Porque a mí nadie –repito, NADIE– me ha obligado a escribir al dictado absolutamente nada. Ni a manipular. Ni a decir lo que no era cierto. Ni a rebuscar en busca de una verdad a medias.

Y en otros medios "del otro lado" sí he visto cómo lo hacían. Pero no pasaba nada. Las mentiras venían de "los buenos" y nadie iba a ponerlas en duda.

En este pseudoperiodismo maniqueo y rebuscado que nos toca sufrir cuando nos exponemos al 90 por ciento de los medios, hay dos máximas:

1. no hay buenos o malos periodistas, sino sólo medios "buenos" o "malos" en función no del producto que hacen, sino de su línea editorial;
2. si las noticias llegan de la mano de los "buenos", son creíbles y cabe arrodillarse ante el púlpito de quien las publica; en el caso contrario, cualquier noticia se pone en duda, se da la vuelta, se tergiversa y se crucifica no al medio que la publica, sino al periodista que la firma.

En esta ocasión, es un medio ¿"bueno"? quien fabrica una noticia. Lo cuenta Periodista Digital mejor de lo que pueda hacerlo yo, así que no voy a extenderme. Sólo diré que me llama la atención cómo para un periodista el auge efímero de un grupo en Facebook (sí, sí, el Feisbuc, esa red social en la que todos –o casi todos– se suman a cualquier causa por el simple hecho de divertirse y seguir a sus amiguetes) es noticia y se convierte en un arreón político con el que intentar tumbar, una vez más, al "enemigo".

Ah, y que conste: ni soy proPP ni antiPSOE. Sólo quiero que mi país lo gobiernen políticos cabales y que sean periodistas cabales y serios quienes cuenten lo que pasan y ejerzan, de manera efectiva, de cuarto poder.

jueves, noviembre 12, 2009

Citas ajenas. La Dicha

"De pronto tuve conciencia de que ese momento, de que esa rebanada de cotidianidad, era el grado máximo de bienestar, era la Dicha. Nunca había sido tan plenamente feliz como en ese momento, pero tenía la hiriente sensación de que nunca más volvería a serlo, por lo menos en ese grado, con esa intensidad. La cumbre es así, claro que es así. Además, estoy seguro de que la cumbre es sólo un segundo, un breve segundo, un destello instantáneo, y no hay derecho a prórrogas".

Mario Benedetti, La tregua.

martes, noviembre 10, 2009

Ágora o la inspiración de Hipatia


No sé mucho de cine. De imagen, algo. Poco, pero algo. Y por eso me gusta mucho el cine de Amenábar. Porque creo que lo borda. Que saca el máximo partido de las cámaras. Que consigue planos imposibles y sugiere en cada uno de ellos. Que te obliga, como espectador, a ir más allá del guión, más allá del argumento, más allá del personaje.

Por eso quería ver Ágora. Y, en ese aspecto, no me defraudó. Sobre las características técnicas, recomiendo la lectura del blog de Juan Rodríguez Millán, verdadero cinéfilo, que sabe ver y, lo que es mejor, sabe contarlo. Cabe destacar, en este aspecto, los planos simbólicos que juegan con las formas elípticas –elemento clave en el trabajo conjunto de Hipatia y su padre, Teón de Alejandría, según historiadores clásicos–, así como un plano subjetivo invertido que parece querer decir que, con el asalto a la Biblioteca de Alejandría, se puso el mundo del revés.

Sin embargo, el argumento adolece de lagunas históricas. O, más que lagunas, inexactitudes. Cierto es que Amenábar se cura en salud aclarando, en el último crédito de la cinta –o sea, unos diez minutos después del final, cuando ya hemos visto hasta la empresa de mensajería con la que trabajaron y quiénes les alquilaron los walkie-talkies–, que la película está "inspirada en hechos reales". "Inspirada", que no "basada", como bien me apuntó mi más querido colega, porque, si uno se toma la molestia de indagar, aunque sea a golpe de Google, en la historia de Alejandría y de su más famosa filósofa, hay que poner en tela de juicio varios pilares argumentales de Ágora:

  • que la Biblioteca del Serapeo –y no la Gran Biblioteca de Alejandría, que ya había sido destruida en el año 365 d. C. (o sea, casi treinta años antes de la época en la que comienza el relato de Amenábar)– fuera saqueada, y sus libros destruidos, por el fanatismo cristiano. Si bien es cierto que el templo fue asaltado tras el decreto de Teodosio el Grande que prohibía el paganismo, no hay evidencias literarias ni documentos históricos que permitan asegurar que, además de destruir las efigies paganas, los cristianos quemaron y rompieron los pergaminos.
  • por otra parte, la figura de Hipatia ha sido todo un símbolo para la literatura universal y ha alimentado todo tipo de leyendas, sobre todo en lo que se refiere a su muerte, nunca del todo aclarada. Sí parece seguro que el patriarca Cirilo persiguió a la filósofa y fomentó un clima de verdadero oprobio en su contra, pero tampoco hay unanimidad entre los historiadores –clásicos y modernos– respecto a que la causa de dicha persecución fuera su negativa a convertirse al cristianismo.
Más allá de la crítica feroz y del retrato manipulado que se hace de los cristianos, cierto es que en nombre de todo tipo de creencias y religiones se han cometido verdaderos crímenes, en todas las épocas. No seré yo quien los defienda. Y también es verdad que a ningún gobernante le ha interesado que el pueblo accediera a la sabiduría, ni siquiera en sus estadios más primarios.

Así que me quedo con el valor del saber. Con la pasión por el estudio. Con la mesura y la rectitud de Hipatia. Con eso y con el innegable valor de Amenábar como director de cine. Tiene mucho que aportar al cine español. Aunque sólo sea en lo que a la técnica se refiere. Y no es poco.

lunes, noviembre 09, 2009

Más allá de las sonrisas

¿Qué hay al otro lado de una sonrisa? ¿Qué se esconde tras unos labios estirados a lo ancho del rostro, abombando las mejillas? Lo más fácil es pensar que, tras una sonrisa, hay una brizna de felicidad. Que más allá del gesto se esconde la alegría, aunque sea fugaz.

Pero no en Bombay. En Bombay, detrás de las sonrisas hay una realidad tenebrosa e inquietante: más de diez millones de personas que viven por debajo del umbral de la pobreza, entre los que destacan niños cuya única opción de futuro consiste en deshojar el trébol de la ignominia, en elegir entre recolectar basura, mendigar o prostituirse. Eso y la lepra, que en India campa a sus anchas, se agazapa en cada esquina y se esconde, también, detrás de cada labio, detrás de cada pupila, detrás de cada corazón.

Jaume Sanllorente lo vio claro cuando, hace seis años, dejó su carrera periodística en Barcelona para dar su vida a las comunidades más desfavorecidas de Bombay a través de su propia ONG, Sonrisas de Bombay.

Francesc Melción, también. Llegó a Bombay en 2005 para trabajar y se dio cuenta de que el verdadero valor de sus fotografías era la denuncia. Que por eso resultaban incómodas para aquellos grandes medios de comunicación en los que acostumbra a publicar. Y que la salida para mostrar al mundo tanta pobreza, tanta desigualdad, tanta injusticia, era encontrar un editor con la sensibilidad suficiente como para hacer de cada página un pedacito de alma y así, pedazo a pedazo, ir construyendo la conciencia social necesaria para procurar un futuro mejor a tantas vidas en suspenso. El editor no era otro más que Jordi Nadal. Su casa, Plataforma Editorial.

El resultado es Bombay: Más allá de las sonrisas, un libro que reúne fotos-denuncia, en blanco y negro, firmadas por Melción, así como textos de Sanllorente (cuyo primer libro, Sonrisas de Bombay, es un auténtico best seller y ha removido las conciencias de miles de lectores).

Los autores del libro, durante la firma de ejemplares.


Junto a este volumen, nace también Mumbay Action, una agencia de noticias online que denuncia los crímenes contra los Derechos Humanos y defiende los intereses de los ciudadanos más vulnerables de Bombay, dando a conocer las acciones de las numerosas ONG que trabajan en este auténtico polvorín de pobreza.

Quizá muchos escépticos piensen que comprar un libro no garantiza el futuro, ni siquiera el futuro inmediato, a un solo niño. Quizá. Pero miren, "Los buenos libros puede que no cambien el mundo, pero nos cambian a nosotros". Lo dijo Jordi Nadal en la emotiva presentación de Bombay: Más allá de las sonrisas en el Círculo de Bellas Artes de Madrid. Y si lo dice Jordi, hay que creerle. Sabe de libros, y sabe de corazón.

Jordi Nadal, editor, y Jaume Sanllorente, autor de los textos del libro.

martes, noviembre 03, 2009

Para regalarse

Me veo obligada a navegar en busca de abalorios con los que animarme. Los míos no bastan. Quiero más y mejores. Y quiero que me los regalen.

Y, en mi periplo cibernético, he dado con la opción ideal: el sorteo de Tocados de cabeza, el blog donde he descubierto las creaciones elegantes, chic y divertidas de Pepa Ramírez. Quedan apenas dos días para que termine el concurso, así que, si queréis ganar una de estas tres graciosas creaciones, visitad ya su página:



Trasluz

Cierro mi particular reseña del XXV Premio de Poesía Cafetín Croché con otra Mención Especial que también me conmovió:

TRASLUZ

Cómo me gustaría que arañaras mi herrumbre
y habitara en tus uñas el polvo de mis días
aunque fuera un momento.

Sentir que alguien descubre las viejas superficies
y aclara el apagado trasluz de los espacios
con el gesto adecuado prendido en la inminencia
de una espera que teme ser espera.

Cómo me gustaría
que excavaras los versos de mis últimas noches
y extrajeras el polen del fondo de su ombligo
para poder rozarlo con la piel renovada.

Practicar en tus dedos las palabras malditas,
las que se me olvidaron,
las que se amartillaron en oscuras recámaras,
las que se despeñaron por cualquier escalón.

Cómo me gustaría
ofrecerte una franja de un horario trucado
para que desplegaras tu alfombra de sueños por el suelo
y decidir en cuál queremos retozar.

Verte doblar la esquina
de todos los minutos donde la vida hiere como una cuchillada,
transitar el instinto desde tu primavera
deshojando el rumor de este páramo en sombras.

Cómo me gustaría
sentir que me desprendes de toda indumentaria
y que penetras en mi mundo de ausencias
para llenarlo todo...

... aunque sea un momento.

Yose Álvarez-Mesa
Arnao (Asturias)

lunes, noviembre 02, 2009

Ciega

Uno de los poemas que más me gustaron de los ganadores del XXV Premio de Poesía Cafetín Croché es Ciega, de Sandra Pérez Mercader (Alicante).

Me permito reproducirlo:

CIEGA

Al irte, me has dejado
un ruido de carcomas en la sangre,
un rastro de ceniza
que ensucia las paredes en tu ausencia,
mientras todoa mi lado
se vuelve un tren sin gente,
lleno de puertas rotas
y pasillos vacíos,
donde acuden los perros
verdes de tus ojos a destrozar
mi sueño con los dientes.

Ahora encuentro tu voz
en el café cargado del recuerdo,
y su olor me encadena
al mástil de tu nombre.

Estoy harta de ver cómo se rompe
la luna en los cristales,
cansada de escribir "te amo"
en los espejos,
pero, sin ti, mis manos
siguen lamiendo ciegas
señales de luz bajo la lluvia,
practicando a deshora la papiroflexia inútil del olvido.

A veces, doblo todo el silencio que me habita,
y te dibujo pájaros de chicle
y árboles en el corazón;
otras veces, en cambio, me conformo
con hacer garabatos de almíbar en tus manos.

No sé qué más decir.
Puede que sea el momento
de enterrar las palabras una a una
bajo el pesado escombro de este invierno.
Podría transcribir a oscuras la tristeza,
pero nunca he sabido llorar cuando es preciso.
En mis venas no hay ya lugar
para guardar la noche hecha pedazos,
a no ser que achique la sangre a cucharadas.

Sandra Pérez Mercader
Mención Especial del XXV Premio de Poesía Cafetín Croché

sábado, octubre 31, 2009

Bodas de plata con la poesía

Entrar allí es volar, sin esperas y sin escalas, hasta otro lugar, hasta otro tiempo donde el tiempo no corre, donde un café es, más que una bebida, una llamada a las musas y donde una mirada puede quedarse prendida en el ganchillo que acaricia las mesas de madera antigua para clavarse, quién sabe si años después, en el alma de algún desenamorado taciturno.

Croché es un oasis de inspiración en medio de la solemnidad, tan majestuosa como fría, de la piedra herreriana escurialense. Es un hogar para las musas, un paraíso para la creación, un refugio acogedor para la palabra. Y, quien quiera pruebas, ahí tiene su historial: 25 años, 25, de apuesta por la poesía, con un premio que, sin ínfulas ni grandes pretensiones, se ha convertido en internacional por la dispar procedencia de sus miles de participantes.


En estas bodas de plata con la poesía, 859 han sido los poetas que han presentados sus obras, desde los más diversos rincones de la geografía española hasta otros países como Argentina, Brasil, Cuba, Estados Unidos, Panamá, Rusia, Venezuela y Uruguay.

Como regalo de sábado, me permito dejar prendidos en esta entrada los versos ganadores. Corresponden a José Pozo Madrid, de Tomelloso (Ciudad Real), y llevan por título Qué fácil fue creer.



ACTUALIZACIÓN: El autor del poema se ha puesto en contacto con este blog y me ha pedido que retire los versos, puesto que quiere publicarlos en otro poemario. Quedo a la espera del enlace para poder darle la publicidad que creo merece.

En la imagen, el ganador del XXV Premio de Poesía Cafetín Croché, José Pozo Madrid, lee su poema.

viernes, octubre 16, 2009

La carta que nunca leerás

No sé cómo empezar estas líneas, porque no sé cómo se escribe a quien no va a leerte. O sí, vete tú a saber, que una siempre tiene la sensación de teclear en el vacío, sin ojos que recorran cada golpe de letra.

Hace cuatro años que no estás. Cuatro años ya. ¿O estuviste alguna vez? Sí, alguna sí. No quiero ser injusta. Aunque ya da igual.

Hace cuatro años que no estás y apenas te echo de menos. Ni hoy, ni el año pasado, ni el otro anterior, ni el día siguiente a aquel día.

Sólo sé que, desde que te fuiste, mi vida ha cambiado. Mucho. ¿Sabes?, ya no grito tanto ni me mosqueo por cualquier cosa. Ya tengo más claro qué es lo que quiero. O al menos qué es lo que no quiero. Y sé a quién quiero. Sí, créetelo. Otra cosa más que te has perdido.

Tenías esa extraña virtud. La de perdértelo todo. Y hasta te perdiste a ti mismo.

Y eso es lo que yo no pienso consentir. Yo no me voy a perder. Ni voy a perder a la gente que quiero. Porque no quiero cosas. Sólo quiero gente. Y ésa es mi grandeza.

Que sí, qué coño, que soy grande, aunque siga sin haber crecido.

martes, septiembre 15, 2009

Sin libros no hay paraíso

Que levante la mano quien no haya buscado, aunque sólo sea una vez, la felicidad. Una parcelita, siquiera. Ese cachito del paraíso que, se supone –o eso queremos creer–, nos pertenece sólo por haber nacido. Porque, si no, qué sentido tendría pasar los días.

A medida que lo buscas, pudiera parecer que el paraíso cambia de ubicación. Que unas veces está en el amor que te da el de al lado; otras, en la comprensión de una madre; o en un trabajo que te realice –y te aporte una cuantiosa nómina a final de mes–; o en unas vacaciones junto al mar; o en la sonrisa de un hijo. O en una tarde con una amiga. O en una siesta a la sombra de un pino. Yo qué sé.

Pero no. En el fondo, la brújula que nos guía a la hora de buscar el paraíso no tiene otro norte que nosotros mismos. Y eso es lo que transmite el último libro de Jordi Nadal, El paraíso interior (Plataforma Editorial).

De sus páginas subrayaría todo. Señalaría cada esquina. Me aprendería cada línea. O casi. Pero como no tengo vocación de amanuense, dejo, a modo de muestra, unos cuantos botoncitos:

"Hemos de merecer el respeto de los que nos ven cada día" (y esto nos viene que ni pintado a los profesionales de la televisión, por cierto).

"Tenemos un montón de posibilidades, pero es preciso vivir sin angustiarse: necesariamente quedan más cosas fuera que dentro".

"De nosotros no depende el viento, pero sí cómo utilizamos las velas. De nosotros no dependen las cartas que nos da la vida, pero sí cómo las jugamos. De nosotros no dependen algunas cosas que nos llegan, pero sí –siempre– cómo reaccionamos. Nuestro talento es saber qué hacemos con el viento que nos ha sido dado".

Y todo esto, con el valor de los libros como leit motiv de buena parte del discurso de Jordi. Porque los libros enseñan a vivir. Enseñan a sentir. Enseñan a madurar. Enseñan, incluso, a querer. Porque, como dice Nadal, "son tesoros". Y los tesoros hay que compartirlos. No se pueden quedar en uno mismo. Tienen que hacerse grandes.

Por eso Jordi no sólo es escritor, sino también editor. Porque cada libro tiene dentro un tesoro. Y sacarlo a la luz del día, reluciente, brillante, es un ejercicio de responsabilidad. Y de humanidad. Es acercarse –y acercarnos– al paraíso.

LinkWithin

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...