Siete millones y medio de españoles han sido infieles alguna vez. La cifra es susceptible de aumentarse, porque la he encontrado en un reportaje de La Revista de El Mundo, bastante antiguo.
El resultado... no voy a contar yo mis experiencias -aunque supongo que daría igual, porque quienes yo sé no van a leer esto-, así que dejo que las cuente Ramón de Campoamor:
"A la infiel más fiel de las hermosas
un hombre la quería y yo la amaba,
y ella a un tiempo a los dos nos encantaba
con la miel de sus frases engañosas.
Mientras él, con sus flores venenosas,
queriéndola, su aliento empozoñaba,
yo de ella ante los pies, que idolatraba,
acabadas de abrir echaba rosas.
De su favor ya en vano el aire arrecia;
mintió a los dos y sufrirá el castigo
que uno la da por vil, y otro por necia.
No hallará paz con él, ni bien conmigo;
él, que sólo la quiso, la desprecia;
yo, que tanto la amaba, la maldigo."
Yo no le maldeciré... ni él me ha engañado... pero, ¿por qué me siento tan vacía?
jueves, julio 06, 2006
Más cerca de Bécquer
Tengo la sensación de que llevo demasiado tiempo viviendo donde no me corresponde. O que esta casa en la que vivo ahora -esta casa, este pueblo... esta vida, en general- me estaba esperando desde hacía mucho tiempo.
El otro día venía de comprar -en Alpedrete vas a la compra andando y no hay riesgo de que te atropellen, y hasta los vecinos te abren la puerta si te ven llegar cargada- y en la plaza del Ayuntamiento encontré una placa de granito en la que hay grabado un poema de Bécquer -sí, ya sé que es muy tópico que te guste Bécquer, pero es que yo soy así, qué le voy a hacer-.
Total, que ahí estaban las oscuras golondrinas... las que volverán y las que están condenadas a no volver.
Y entonces caí en la cuenta de que quizá no sea conveniente que la emprenda con el nido de golondrinas que tengo en mi balcón. Es verdad que todas las mañanas me dejan "regalitos", pero a lo mejor ser becqueriana tiene este precio, ¿no?
Joder, que para una vez que las golondrinas cuelgan sus nidos en mi balcón...
El otro día venía de comprar -en Alpedrete vas a la compra andando y no hay riesgo de que te atropellen, y hasta los vecinos te abren la puerta si te ven llegar cargada- y en la plaza del Ayuntamiento encontré una placa de granito en la que hay grabado un poema de Bécquer -sí, ya sé que es muy tópico que te guste Bécquer, pero es que yo soy así, qué le voy a hacer-.
Total, que ahí estaban las oscuras golondrinas... las que volverán y las que están condenadas a no volver.
Y entonces caí en la cuenta de que quizá no sea conveniente que la emprenda con el nido de golondrinas que tengo en mi balcón. Es verdad que todas las mañanas me dejan "regalitos", pero a lo mejor ser becqueriana tiene este precio, ¿no?
Joder, que para una vez que las golondrinas cuelgan sus nidos en mi balcón...
En el Asador, como en casa
Lo descubrí gracias a las tertulias de Onda Madrid -gracias a MAM, fundamentalmente- y enseguida sentí que era como si hubiera comido allí toda mi vida. Como si los conociera a todos desde siempre.
Durante el mes que duró San Isidro, el rato de la comida era como ir a casa. Más a casa que cuando salía de la tele por las noches y me iba corriendo a dormir. Quizá porque en el Asador todos te reciben con una sonrisa, con un abrazo que te dan con los ojos, y en mi casa no es que no me quieran... es que estaban dormidos cuando yo llegaba.
Pues eso, que anoche estuve en el Asador Donostiarra. Con Paloma -ya os hablaré de ella... de momento os digo que es mi mejor amiga... casi como mi hermana-. Y de nuevo sentí que era parte de todos ellos. O que ellos eran parte mía.
No es que se coma excelentemente bien -que también-, sino que te tratan de manera extraordinaria.
Pedro Ábrego es un fenómeno. No sé qué hacer para demostrárselo.
Durante el mes que duró San Isidro, el rato de la comida era como ir a casa. Más a casa que cuando salía de la tele por las noches y me iba corriendo a dormir. Quizá porque en el Asador todos te reciben con una sonrisa, con un abrazo que te dan con los ojos, y en mi casa no es que no me quieran... es que estaban dormidos cuando yo llegaba.
Pues eso, que anoche estuve en el Asador Donostiarra. Con Paloma -ya os hablaré de ella... de momento os digo que es mi mejor amiga... casi como mi hermana-. Y de nuevo sentí que era parte de todos ellos. O que ellos eran parte mía.
No es que se coma excelentemente bien -que también-, sino que te tratan de manera extraordinaria.
Pedro Ábrego es un fenómeno. No sé qué hacer para demostrárselo.
martes, julio 04, 2006
Incombustible Germán
Germán -San Nicasio- ha prometido leerme. No tiene paciencia ni nada, el pobre. Con la de cuadros que tiene que pintar, y dice que mañana va a perder su tiempo expresamente para leerme -bueno, en realidad lo de perder el tiempo lo digo yo, que tengo un ínfimo concepto de mí misma... él ha dicho que va a ir a un ciber expresamente para conectarse a internet y leer las cosas que le envío-.
He de reconocer que me tiene anonadada. Si no fuera porque nunca me toma en serio, le pediría en matrimonio. Todo lo hace bien. Escribir -será capullo... me va a terminar quitando el curro-, pintar... seguro que hasta torear torea bien, ahora que quiere intentarlo.
Y encima es mi amigo. No sé qué más puedo pedirle.
Y hasta me "obliga" a escribir y se mosquea cuando me pongo vaga -es decir, casi todo el tiempo- y no le doy a la tecla ná de ná.
Germán, cuando leas esto, pon un comentario, anda. Ponlo con seudónimo, aunque sea. Que me siento solitaria en este océano de la red y aunque nado de pm -está mal decirlo, pero lo que es, es-, me voy a terminar ahogando.
He de reconocer que me tiene anonadada. Si no fuera porque nunca me toma en serio, le pediría en matrimonio. Todo lo hace bien. Escribir -será capullo... me va a terminar quitando el curro-, pintar... seguro que hasta torear torea bien, ahora que quiere intentarlo.
Y encima es mi amigo. No sé qué más puedo pedirle.
Y hasta me "obliga" a escribir y se mosquea cuando me pongo vaga -es decir, casi todo el tiempo- y no le doy a la tecla ná de ná.
Germán, cuando leas esto, pon un comentario, anda. Ponlo con seudónimo, aunque sea. Que me siento solitaria en este océano de la red y aunque nado de pm -está mal decirlo, pero lo que es, es-, me voy a terminar ahogando.
No tiene alma
No sé por qué, pero me ha dado por escuchar a Alejandro Sanz. Ayer me compré un disco recopilatorio con sus grandes éxitos -estaba barato y no me cabe la ropa en el armario, así que he decidido cambiar el registro de mis rebajas, qué pasa- y lo escuché nada más salir del trabajo... me puse sentimental y le endosé el "Repeat" a esta canción: "Tú no tienes alma".
Es para los que no tienen alma. O para los que tienen demasiada y se la guardan, que es lo mismo que no tenerla. Que el alma está para compartirla. Para regalarla, aunque sea al aire.
Yo, como Alejandro, no tengo valor para ver cómo se marcha. Cómo se va yendo, sin querer irse, cada día un milímetro más, mientras intenta convencerse de que no lo noto aunque sabe que, en realidad, no soy tan tonta como parezco.
Es para los que no tienen alma. O para los que tienen demasiada y se la guardan, que es lo mismo que no tenerla. Que el alma está para compartirla. Para regalarla, aunque sea al aire.
Yo, como Alejandro, no tengo valor para ver cómo se marcha. Cómo se va yendo, sin querer irse, cada día un milímetro más, mientras intenta convencerse de que no lo noto aunque sabe que, en realidad, no soy tan tonta como parezco.
lunes, julio 03, 2006
Día negro en Valencia
Ha sido un accidente. Y parece que cuando no se le puede echar la culpa a nadie, uno se siente peor. Como si no pudiera vomitar su frustración. Como si dieran igual los lamentos, porque nadie va a pagar por los 34 muertos -de momento- que no han llegado a su destino en el metro de Valencia.
Pero los accidentes ocurren. Que no los tengamos asumidos es otro cantar.
Dice Mar que estamos tan acostumbrados a coger el metro, que está tan a la orden del día -o tan a la puerta de casa-, que nunca pensamos en lo que puede pasarnos cuando subimos al vagón. Como tampoco nos planteamos que nos vamos a caer por las escaleras de casa. Ni que nos va a arañar en un ojo nuestro gato de angora.
Pensamos que lo que nos es familiar no va a fallarnos nunca.
Craso error.
Pero los accidentes ocurren. Que no los tengamos asumidos es otro cantar.
Dice Mar que estamos tan acostumbrados a coger el metro, que está tan a la orden del día -o tan a la puerta de casa-, que nunca pensamos en lo que puede pasarnos cuando subimos al vagón. Como tampoco nos planteamos que nos vamos a caer por las escaleras de casa. Ni que nos va a arañar en un ojo nuestro gato de angora.
Pensamos que lo que nos es familiar no va a fallarnos nunca.
Craso error.
domingo, julio 02, 2006
La madre que parió a Talavante
Además de torear como torea -mejor verlo que explicarlo-, dice verdades como puños. Aunque quiere parecerse tanto a José Tomás, que pronto deja de hablar. Sería una pena. Pero mientras toree como torea...Dos perlas:
* "Por eso me entrego cada tarde, porque mi mayor miedo es no ser feliz, no estar a gusto conmigo mismo."
* "Un torero debe ser como un samurái: superar su dolor y tener un alto concepto de sí mismo. Debe saber que para ser importante no le puede hacer mella ni lo físico ni lo mental."
P.D.: ¿De dónde ha sacado lo del samurái?
A Porta le gustan los toros
No sé desde cuándo, pero a Ruth Porta -portavoz adjunta del Grupo Parlamentario Socialista en la Asamblea de Madrid- le gustan los toros. Le gustan casi de la misma manera que a todos los que hacen oposición -excepción hecha de José Luis García Sánchez y similares, que están a las duras y a las maduras, en las movidas políticas, en las barreras de sombra y en las gradas de sol-: cuando se trata de coger el descabello para dar el pasaporte al oponente. ¿Por qué no deja que sigan hablando los que de verdad saben distinguir un capote de una muleta? Que les dedique la montera, como diría alguno...
Recomendación dominguera
Ahora que Rosa Jiménez Cano me ha citado en su blog -esta tía es la hostia, nunca deja de sorprenderme-, he de cuidarlo un poco más. Así que recomiendo, como cada domingo, la última de El Mundo.
Además de querer parecerme a Audrey, también quiero ser la Rigalt. Lo mío es un transtorno de personalidad en toda regla.
Además de querer parecerme a Audrey, también quiero ser la Rigalt. Lo mío es un transtorno de personalidad en toda regla.
sábado, julio 01, 2006
Somos más de lo que pensaba
A todos los que me sufrís: soy más normal de lo que parece. Además, muchos de los grandes genios son o han sido ciclotímicos. Eso no quiere decir que yo vaya a ser un genio, pero igual me tranquilizo pensando que tengo más posibilidades de hacer algo con mi vida.
Locos por la moda

"La autoridad de la moda es tal, que nos obliga a ser ridículos para no parecerlo". Sanial Dubay
Pues nada... me pongo el traje de flamenca y dejo de estar a la moda en un pispas. Parecería ridícula, pero no lo sería... ¿no? Va a ser que aún no me he despertado...
Perder a los puntos
Hoy entra en vigor el carnet de conducir por puntos. Manda huevos. Ya hay puntos para todo. Para estrenar teléfono, para conseguir una batería de cocina en el súper, para hacer transferencias bancarias online... hasta para conducir tranquilo o al borde de un ataque de nervios porque sólo te queda un punto y si pierdes los nervios delante de un semáforo en ámbar porque llegas tarde a una entrevista y se va el entrevistado y pierdes la exclusiva de tu vida, entonces igual los pierdes todos -los puntos- y tienes que volver a la autoescuela, con lo mal que te caía la secretaria que todos los viernes te hacía gastarte el dinerillo que ganabas dando clases particulares a mendas que no sólo no querían estudiar, sino que en realidad querían ser vagabundos.
Esto me recuerda que hoy tengo que ir a recoger una multa a correos. Creo que es por pasarme unos minutos en la ORA. O por aparcar en doble fila en la puerta de un garito que tiene aparcacoches. ¿Cuántos puntos me quitarían a partir de hoy?
Se siente, amigas... desde esta noche nos toca paseo antes del bailoteo. Que me veo en una autoescuela llena de niñatos con pantalones cagaos y greñas sin lavar en tres semanas, aguantando el rollo de turno sobre la prudencia... y no.
Esto me recuerda que hoy tengo que ir a recoger una multa a correos. Creo que es por pasarme unos minutos en la ORA. O por aparcar en doble fila en la puerta de un garito que tiene aparcacoches. ¿Cuántos puntos me quitarían a partir de hoy?
Se siente, amigas... desde esta noche nos toca paseo antes del bailoteo. Que me veo en una autoescuela llena de niñatos con pantalones cagaos y greñas sin lavar en tres semanas, aguantando el rollo de turno sobre la prudencia... y no.
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