miércoles, enero 06, 2010

Se canta con la voz

Parece evidente, pero hoy salta a los titulares de la prensa escrita: "No se canta con el físico, sino con la voz". Algo tiene que estar ocurriendo para que una perogrullada se convierta en noticia. Algo como que la talla de un artista se mida en kilos y no en quilates –en este caso, en los quilates de una de las voces más aplaudidas de la lírica actual–.


A Daniela Dessi no la quieren por gorda. Y no sé si hay Photoshop de por medio o no, pero yo gorda, lo que se dice gorda, no la veo en la foto que publica hoy elmundo.es. Y, si la calculadora no me falla, su índice de masa corporal es de 22,49 –o sea, que su peso es "normal" según los parámetros médicos–.

"Se canta con la voz". Manda huevos. Manda huevos que sea evidente y, sin embargo, haya que seguir diciéndolo. Que no tiene una que estar en los huesos para triunfar. Que no hay que mostrar una delgadez excesiva –la que se lleva ahora, por otra parte– para encajar en ningún papel –salvo en el de modelo, claro está–. Que la profesionalidad no se mide en kilos. Y que, Dios bendito, tener curvas no es estar gorda.

Si Marilyn levantara la cabeza...

Foto: elmundo.es

martes, enero 05, 2010

Regalos anticipados


Los Reyes vienen esta noche, pero algunas personas reales ya me han dejado regalos.

El primero lo recibía esta mañana, nada más abrir el correo. Jordi Nadal, director de Plataforma Editorial -y mi editor... o al menos eso figura entre mis deseos de Año Nuevo- me envía una dulce, y a la vez profunda, frase de Novalis (poeta alemán del siglo XVIII):

Cada ser amado es el centro de un paraíso.

Añade Jordi:
Consigamos que cada ser amado, cada buena pieza de música, cada buena película, cada buena conversación sea el centro de un paraíso.

Y es un propósito que todos deberíamos cumplir este 2010. Lo añado a mi lista de tareas pendientes, metas y objetivos para los 361 días que me quedan hasta las próximas campanadas.

Por otra parte, bajo el árbol de la lectura he encontrado hoy otro presente nuevo: se trata del recién estrenado blog de Espasa, una bitácora a seguir para encontrar las claves del panorama editorial... y algo más.

Y un último apunte, esta vez sobre el ¿escaso? valor de las últimas voluntades. Poco antes de morir, Nabókov ordenó quemar su última obra, que no podría terminar habida cuenta de la enfermedad que le consumía. Pues bien: su hijo no le hizo ni caso. No sólo no lo quemó, sino que sacó el texto a la luz, pese a las dudas éticas que le consumían. Y el resultado dio la razón a la cordura del hijo frente al ímpetu autodestructivo del literato: Laura es todo un acontecimiento literario y se ha convertido en un éxito de ventas en toda regla.

Por cierto, que Nabókov también intentó quemar Lolita. Dos veces. Otros no se autocensuraron: el rechazo les llegó por parte de las editoriales, que luego vieron cómo las obras que se negaban a publicar se convertían en símbolos literarios -verbigracia: Cien años de soledad-. Lo que me lleva a pensar: "No te fíes de tus impulsos... ni te dejes arrollar por las opiniones ajenas".

Ains, qué "moraléjica" estoy hoy.

lunes, enero 04, 2010

Dulce, redondo... y "real"

Tenía ganas de volver a ponerme ante una cámara. Mono, supongo. Es lo que tienen los micros. Los coges y luego no hay manera de soltarlos.

No es que el reportaje sea de Pulitzer, pero oye, como yo no tengo abuela, he de darme coba yo solita...

Por cierto: impresionante lección de la chef Iria Castro. No sólo es un as de los fogones, sino que transmite sus conocimientos con facilidad, claridad y sencillez. Vamos, que cualquier día me apunto a uno de sus cursos, a ver si me hago una "mujer de provecho".



Fuente: AVNC

domingo, enero 03, 2010

Lisette, un modelo

Lisette Model es un modelo. Lo fue en su día y lo sigue siendo hoy, más de veinte años después de su muerte. Un modelo. Un referente. Un tótem de la fotografía del siglo XX.

La he descubierto por casualidad. He de reconocerlo. No voy de cultureta por la vida. Sin embargo, me ha gustado. Por su retrato sereno de lo grotesco. Por su juego con los reflejos. Por su difícil facilidad para lograr el equilibrio de la luz en un tiempo en el que los flashes brillaban por su ausencia. Por sus encuadres sencillos y, aun así –o quizá por ello–, intensos.

La exposición que acoge la Sala Azca de la Fundación Mapfre recoge algunas de las instantáneas más famosas de la fotógrafa vienesa. Sus instantáneas y varias de sus reflexiones, en las que define de forma clara, transparente, y a la vez profunda –como su trabajo, por otra parte– lo que es la fotografía:

Comprendí que lo que me fascinaba de la fotografía era el instante. La fotografía es el arte de la milésima de segundo que revela imágenes y aspectos de la vida que resultan prácticamente invisibles para el ojo.

Al dirigir el objetivo hacia algo, formulo una pregunta y la fotografía puede que sea la respuesta. Dicho de otro modo, yo no soy la persona que sabe o que quiere ofrecer la prueba de algo, al contrario, yo soy la que recibe la lección.


Me interesa la superficie. Porque la superficie es interior. [...] Todo el mundo tiene una manera de expresar su propio cuerpo, no sólo el rostro. Cuando las personas se relajan y se abandonan y no saben que alguien está fotografiando, son en gran medida ellos mismos.


Fotografío todo lo que me atrae. Y es esa atracción la que me guía. Me acerco y disparo. No cambio nada, no añado nada, casi siempre dejo cosas fuera del encuadre, simplifico, por supuesto. Simplifico mucho.


Y de entre todas las fotografías, me he quedado prendada de la serie de "Reflejos". Así describe Lisette Model cómo comenzó el juego:


Deseaba enviar a mi hermana, que estaba en Francia, una fotografía para que viera lo que era la Quinta Avenida... Y por casualidad me puse a mirar una de aquellas extraordinarias vitrinas y vi aquel fotomontaje natural. De inmediato me puse a hacer algo. Y se convirtió en una pasión...

Apenas queda una semana para disfrutar de la muestra. La he descubierto por los pelos. Y de casualidad. Pero ha sido una buena manera de empezar el año.

sábado, enero 02, 2010

Felicidad

Fue el momento más feliz de mi vida y no lo sabía. De haberlo sabido, ¿habría podido proteger dicha felicidad? ¿Habría sucedido todo de otra manera? Sí, de haber comprendido que aquel era el momento más feliz de mi vida, nunca lo habría dejado escapar. Ese momento dorado en que una profunda paz espiritual envolvió todo mi ser quizá durara solo unos segundos, pero me pareció que la felicidad lo convertía en horas, años.

Orhan Pamuk, El Museo de la Inocencia, Mondadori, Barcelona, 2009.

La felicidad tiene esas cosas. Pasas toda una vida ansiándola y, cuando llega, se va sin que te enteres de haberla disfrutado. Eres feliz y no lo sabes. Y, si primero te lamentaste de buscar la felicidad y no encontrarla, luego te fustigas por haberla alcanzado sin paladearla siquiera un instante. C'est la vie.


Leer una buena frase, por ejemplo, puede convertirse en uno de esos instantes de felicidad. Breve, pero intenso. No, desde luego, lo bastante profundo como para llenarte por completo, pero sí para estremecerte un segundo. Y eso es mucho. Al menos para mí.

Hoy he leído unas cuantas buenas frases. Entre otras, las que componen el relato "Hijo de nadie", de Lorenzo Silva. Pertenece a una serie de minirrelatos etiquetados bajo el rótulo común de Vidas.zip. Merece la pena leerlos.

viernes, enero 01, 2010

Mi primer propósito

No suelo escribir propósitos porque acostumbro a no cumplirlos. Y claro, luego viene la depre, el bajón de autoestima... y no, eso sí que no. Pero bueno, siempre me gustó eso de Año Nuevo, vida nueva, así que, esta vez, voy a proponerme cosas. Y las voy a cumplir –ja, ja... bueno, vale, sí, las voy a cumplir. Para eso es un año 10, ¿no?–.

La primera: actualizar el blog. Y ya sé que lo he dicho tantas veces que pasa como en el cuento del pastor y el lobo. Pero esta vez sí. Es la refinitiva. Y por eso hoy escribo. Hoy, que el 90 por ciento de la gente anda resacosa, comiendo sobras y durmiendo monas, yo voy y escribo. Con un par.

Pero escribir, lo que se dice escribir, voy a escribir poco. Prefiero proponer. Por ejemplo, un plan para pasar el primer finde del año en familia. Mundo Jurásico es una opción diferente y divertida. ¡Di que no te atreves!



Fuente: AVNC.

miércoles, diciembre 30, 2009

Despedidas

Nunca me gustaron las despedidas. Eso del pañuelo blanco me lo reservo para los toros, y en contadas ocasiones. Los adioses me anudan el alma y me dejan algo similar al escozor navegando entre la carraspera del momento.

Sin embargo, con los años que se van, la cosa cambia. Salvo en contadas ocasiones, adoro decir adiós al "Año Viejo" y estreno con ansias desmedidas los 365 días que tengo por delante –ilusa de mí, por cierto, como si sólo se pudiera estrenar el 1 de enero, cuando, en realidad, uno quita lazos y desenvuelve momentos infinitos cada vez que despierta–.

Mañana es uno de esos días. Mañana brindaré con las personas que más quiero para dar gracias por los días que se van y para pedir, a Dios rogando y con el mazo dando, que los días que llegan sean, al menos, tan buenos como estos últimos. Y si no, que nos pillen confesaos. Digo.

Lo cierto es que, antes de hacer propósitos –que no cumpliré, vive Dios, de ahí mi alma devezencuandaria y ciclotímica–, quiero echar la vista atrás y repasar lo que me dejó este final de década.

ENERO
Un presentimiento.
Una llamada.
Un cambio.
El cambio.


FEBRERO
Una ilusión.
Un proyecto.
Una sorpresa.
La creatividad.


MARZO
Una vuelta a la raíz.
Un vaivén sin sentido.
Una meta cumplida.
La primavera.


ABRIL
Una mirada.
El verde.
Un concierto.
El principio.


MAYO
Una tormenta.
Una feria.
Una intuición.
El cariño.


JUNIO
Una década.
Una certeza.
Una apuesta.
El futuro.


JULIO
El sol.
Los viajes.
Las horas juntos.
Los dos.


AGOSTO
Una caída.
Un mal sueño.
Una determinación.
La determinación.


SEPTIEMBRE
Un castillo.
Una montaña.
Un bautizo.
La certeza.


OCTUBRE
Tu sonrisa en Notre Dame.
La lluvia en Saint Étienne.
El sol frente al Louvre.
Siempre nos quedará París.


NOVIEMBRE
Una cena de chino en viernes.
Un finde cultureta.
Unas gominolas para compensar los malos tragos.
El desayuno de cada sábado.


DICIEMBRE
Un árbol de juguete.
Tus regalos por sorpresa.
Mi regreso.
Nuestras primeras Navidades.

... y ser del Atleti, aunque todavía no sepa por qué.

FELIZ 2010

jueves, diciembre 24, 2009

Feliz Nochebuena

Hoy toca cenar. Cenar más que nunca. Atiborrarse, incluso. Pecar para luego redimirse con un ayuno que durará poco, vive Dios. Sólo unas horas, que en Navidad come junta la familia y toca cenar restos, que durarán en la nevera toda la semana, hasta que en Nochevieja vuelvan a multiplicarse las viandas entre las servilletas y en Año Nuevo, aunque nos hayamos propuesto hacer la dieta mil y una veces fotocopiada y pegada en la puerta del frigo, pequemos otra vez con la excusa de desperdiciar los alimentos, que no está la vida para andar tirando, aunque con "andar tirando" nos conformemos muchos, al fin y al cabo.

Yo no canto villancicos. La última vez debió de ser en el colegio. Hacíamos actuaciones y nos vestíamos de pastores, todos monos entre chalecos de borreguito blanco, faldas rojas y pantalones de pana.

No canto, pero no me disgusta escucharlos, siempre y cuando no sean los típicos soniquetes que repiquetean en los tímpanos desde noviembre hasta bien entrado enero cada vez que pisas un centro comercial.

A Estrella Morente, por ejemplo, da gusto escucharla. O eso creo yo. Y mira, no hace falta pedirle el tema a Papá Noel. Es mi primer regalo. Para mí y para todos mis compañeros.

Feliz Nochebuena... y Feliz Navidad.



Los pastores, Estrella Morente.

martes, diciembre 22, 2009

Gordo

Nunca me ha tocado el Gordo. O sí.

Con el soniquete de los ¡¡Miiiiiiiiiiiiil euuuuuuuuuuros!! haciendo de las suyas por mis tímpanos -sí, qué quieren que les diga, me uno a esos que piensan que las vocecillas de los niños de San Ildefonso (cada vez menos angelicales, todo hay que decirlo) son el verdadero pistoletazo de salida para la Navidad- pensaba yo, desde antes de que se supiera que De Madrid, al Gordo (y al segundo premio, también), que tienen razón quienes llevan décadas convirtiendo cada 22 de diciembre en el Día de la Salud.

Efectivamente, eso es lo importante. La salud. Y por salud se entiende la física, la mental, la anímica y la laboral. Que también es verdad esa frase hecha de que El trabajo es salud. Y si no, díganselo a los casi cuatro millones de parados que hacen cola en las oficinas del Inem.

Para ellos, el Gordo es firmar un contrato mañana. Aunque tengan que currar en Nochebuena.

Para mí, el Gordo es seguir como estoy.

Cruzaré los dedos.

viernes, diciembre 18, 2009

Esperanza

Manto verde para redimirnos del frío. Verde, verde como el trigo verde, y el verde, verde limón. Verde esmeralda, verde hoja, verde oliva. Verde Esperanza.

En San Gil repican las campanas. El sol destella sobre el arco y el calor lo inunda todo, aunque el mercurio se empeñe en recordarnos que el invierno nos congela, más severo que de costumbre.

Al otro lado del río, entre casas encaladas y azulejos de tronío, la Esperanza morena más flamenca y más Señora también resplandece en su día.

Porque hoy Sevilla y Triana se rinden a los pies de sus Reinas.

Porque hoy es Día de Esperanza.

Macarena o Triana. Qué más da. Señora y Madre. Las dos. Una sola.

Y que su manto siga derramando Esperanza, que falta hace.

P. D.: No os perdáis la entrada que Suspiros Cofrades le dedica a la Trianera.



La Esperanza de Triana en su regreso al templo tras la salida extraordinaria por el XXV Aniversario de su Coronación Canónica.



Salida de la Esperanza Macarena de su Basílica para hacer la Estación de Penitencia 2008.

jueves, diciembre 17, 2009

Sara


No necesita presentación. No requiere apellido. Sara es todo. La elegancia, el duende, el arte, el sur, la cadencia, la prestancia, el susurro, el quejío, la pureza, la sencillez, la profundidad... La esencia del baile flamenco.

Dice adiós. Pero es un adiós con regalo. Como ella suele hacer. Se da en cada taconeo, en cada vuelta de muñeca, en cada giro esplendoroso, en cada pliegue de su falda. Se da por completo en cada suspiro. Porque el teatro queda en silencio y sólo a ella se le oye respirar. Y hasta respira a compás, hay que ver.

Sara dice adiós con The Best of Sara Baras. Anoche lo estrenó en Galapagar. Y me tenía cautivada, pero ha hecho que me rinda a sus pies para siempre.

Siempre, Sara.

miércoles, diciembre 16, 2009

Princesas por narices


Sé que, después de tres semanas desaparecida, no es plan de volver hablando de Belén Esteban. Ya, ya lo sé. Pero es que yo hoy me he levantado en plan intelectual, he leído un rato a Dostoievski antes de entrar en la ducha, he escuchado a Mozart en el Metro y me he empollado la sección de "Mercados" de Expansión mientras tomaba el cafelito de rigor, pero, cuando iba a comer, impulsada por los movimientos y los ruidos bochornosos de mis irredentas tripas, me he cruzado un grupito de ejecutivos que comentaban no sé qué jugada... y claro, no es que me haya parado a escuchar, es que lo he oído de pasada, casi sin querer... y yo pensaba que iban a hablar del "crecimiento económico inminente", de Aminatu Haidar, de la agresión a Berlusconi o de la ola de frío siberiano, qué sé yo... pero no: hablaban de Belén Esteban. De su cara. De su nariz. De sus no bolsas. De su ¿belleza?

Y ya no sé de qué me extraño. En este circo, las princesas no son más que comparsas, pero, en el fondo, ¿quién puede resistirse a la corona? Quizá sólo sea una cuestión de narices...

P. D.: Leti también se operó, ¿verdad? Mi memoria me juega malas pasadas -no es la edad, sino la mala vida-, pero me da que el rollito princesa últimamente pasa por la mesa de operaciones más que por el azul sanguíneo...

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