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lunes, febrero 13, 2012

La vie en rose... dinner



El color rosa, símbolo distintivo de la lucha contra el cáncer de mama, protagonizará las noches de Zamburiña más solidarias.


"La vie en rose Dinner" es la nueva iniciativa de este restaurante que aúna el glamour con la buena comida y la solidaridad. Se trata de una velada donde se degustarán cuatro vinos rosados de la bodega Gramona en perfecto maridaje con el menú y tanto las bodegas como el restaurante donarán parte de los beneficios a la investigación sobre el cáncer de mama, que puede curarse en un 97% de los casos si se detecta a tiempo.

La cena estará amenizada con una música que nos transportará hasta los clubes y music-halls parisinos: Aznavour, Edith Piaff, Jacques Brel o Francis Cabrel.

La joyería Warlock colaborara desinteresadamente en estas veladas y regalará a cada una de las asistentes un complemento en color rosa.


Menú de "La vie en rose Dinner" de Zamburiña
Crema de guisantes y menta con caviar de oricios GRAMONA MUSTILLANT ROSADO
Coca de verduras de temporada y salchichón de Víctor GRAMONA ROSADO PRIMEUR
Brocheta de atún marinada en soja con dulce de cebolla morada GRAMONA BRUT ROSÉ
Sopa de frutos rojos y espuma de vainilla GRAMONA GRA A GRA PINOT NOIR
Cocktail "La vie en rose" 


Próxima convocatoria: 16 de febrero a partir de las 21.45 horas 
Precio de la cena + bebidas Bodegas Gramona + cóctel la vie en rose: 20 euros


PARA MÁS INFORMACIÓN SOBRE EL CÁNCER DE MAMA, NO DEJÉIS DE VISITAR EL BLOG DE AECC MADRID: aeccmadrid.es


viernes, enero 20, 2012

Cocina fusión, pero con contundencia


Cuando me hablaron de la existencia de croquetas de lacón con grelos pensé que era una boutade más del chef gracioso de turno. Algo así de ocurrente como el helado de chorizo o el polo de fabada. Pero cuando las bolitas en cuestión aparecieron ante mis ojos me entraron ganas de probarlas. Eran doradas y con una textura antónima del mazacote. De redondez muy lograda. Una esfera de gula que hizo alargar mi mano de manera instantánea para llevarme a la boca algo que prometía ser un nuevo manjar.

Lo fue. Un experimento de cocina fusión que, lejos de los parámetros minimalistas de la nouvelle cuisine, aúna innovación con contundencia digerible. Una entelequia convertida en sabor.

El lugar en cuestión se llama O Pazo de Lugo y está en Lavapiés, en pleno centro de Madrid, junto al museo Reina Sofía. Y si hoy lo recuerdo ha sido porque, por esas casualidades de la vida y del estómago, he pasado por la puerta y he pensado que no debo tardar mucho en reservar mesa para ir a cenar.

Pero como no solo de croquetas viven los glotones como yo y los hay que el lacón con grelos lo prefieren en la cazuela, ahí va una ristra de platos típicos gallegos que en este pequeño pazo madrileño cocinan con esmero, desde la empanada hasta el pulpo a feira, pasando por el lacón, las almejas, la merluza o ese chuletón de primera que se funde con la lengua en una especie de orgía salival.

El fin de semana es la excusa ideal para dejarse caer por allí, pero si preferís planes alternativos, no os perdáis sus catas: los jueves organizan menús especiales maridados con vinos de distintas bodegas. Y todo por 25 euros.






Y si lo que os gusta es tapear, O Pazo de Lugo es uno de los ocho locales madrileños en los que se pueden degustar las ganadoras del Concurso de La Tapa de Madrid La Viña: mejor Tapa de Madrid 2011, "Planeta Marte" (buñuelo relleno a base de huevo, jamón, hongos y salsa de piquillo, acompañado con un vino reducido), y la mejor Tapa de España 2011, "Buenas noticias de nuestra tierra", una elaboración cilíndrica con el aspecto del periódico de mayor tirada de Castilla y León, El Norte de Castilla, con la excepción de que el papel utilizado, incluso la goma que lo envuelve, es comestible. Si los periódicos no cuentan más que malas noticias, cómanselos. En el plato saben mejor.



martes, enero 03, 2012

Un lío que merece la pena

Nadie quiere meterse en líos. No está el horno para bollos, así que con menor motivo para madejas. Pero hay líos que resultan provechosos. Uno entra con la mente abotargada y, después de una sesión de hedonismo en grado sumo, sale renovado, con ese aire de graciosa indiferencia que se tiene cuando logras abstraerte hasta el punto de dejar a un lado el correo electrónico, las llamadas del jefe, las malas caras del supuesto compañero y, en fin, las putadas de la vida.


Descubrir la Taberna El Lío ha sido uno de los mejores regalos navideños que me podían hacer. Un sitio elegante, con aire decimonónico en la decoración pero con un concepto muy acorde a estos tiempos de "entrecrisis" (de una crisis a otra más grande, y tiro porque no me queda otra): productos de calidad a precios asequibles.




Desde que vi las fotos (hechas por mi santo, of course) de estas croquetas se me abrió la boca del estómago de par en par como si la gula cruzase por el pasillito a modo de Moisés en el Mar Rojo. Y como la realidad supera a la imagen que obtenemos de ella (lo siento, Javi, pero todavía no has inventado las fotos con sabor), hoy puedo decir que son de las mejores croquetas que he probado jamás (y eso que he probado muchas y que a las de mi señora madre es difícil hacerle la competencia).



¡Pero ay cuando llega el bacalao! Piezas tiernísimas, en su punto justo de sal, frititas en un adobo que sabe a sur, con un regustillo sutil y delicado y, por supuesto, sin una maldita espina. Bestial.



Y en estas que llegamos al postre: una copa de chocolate con base de brownie que haría abdicar de la religión proteínica al mismísimo Dukan.

No sigo porque mis jugos gástricos están amenazando con tomar la tecla y es algo que mi orgullo no puede permitir, así que les recomiendo que prueben ustedes mismos. Si no quedan satisfechos, les devuelvo el tiempo de lectura de este post (en efectivo, incluso).

Taberna El Lío
c/ Arrieta 5 (Madrid) - Metro Ópera
Reservas: +34 915 591 014
sala@tabernaellio.es



sábado, diciembre 17, 2011

Las tres B se escriben con Z



Lo de bueno, bonito y barato siempre me ha parecido una utopía. Una forma más de hacer demagogia de andar por casa. Al final lo bueno y bonito suele ser caro y lo barato se rompe pronto o es una horterada.

Pero hay veces que los milagros existen: comer bien, en un entorno de diseño y por apenas 20 euros por persona. El lugar se llama Zamburiña, está en Madrid y se va convirtiendo, por méritos propios, en uno de esos sitios imprescindibles en la agenda de cualquier cosmopolita que se precie.

Lo conocí en una Beauty Dinner, un evento donde por 25 euros te dan entrante, primero, segundo, postre, copa y sesión de maquillaje profesional (lo juro: no bebo copas y ese día solo ingerí Coca Cola y tuve la moleskine a mano para no perder detalle). Me hizo tilín.

Pero el enamoramiento completo llegó cuando, a solo unas horas de esa noche indómita en la que todos los trabajadores de la ciudad se van de cena de empresa y no dejan un garito con sillas libres (¿pero no estábamos en crisis, sin trabajo y sin dinero?), Eva Sierra, la directora del restaurante, me hizo hueco para una cena con amigos. Eso a pesar de que tenía previstas cien reservas que se convirtieron en ciento cuarenta. Cualquiera habría puesto el grito en el cielo y me habría mandado al McDonald's, pero Eva es de esa clase de personas en peligro de extinción que nunca dicen no a un posible cliente y que, además, le atienden en todo momento con una sonrisa de oreja a oreja, aunque por el cogote le estén reclamando el pescado en treinta y cinco idiomas diferentes (verídico).

Es una pena que yo viva en el exilio y Zamburiña esté en la avenida de Brasil: si su servicio a domicilio llegase a mis dominios serranos otro gallo les cantaría a mis cenas.

El próximo día me llevo un tupper y me traigo puesta la comida de la semana. Palabrita.




Zamburiña | www.zamburina.com | Avda. Brasil, 6 (Madrid) | Tel.: 911 10 77 77

P.D.: Si os queda un hueco en la cinturilla entre Navidad y Nochevieja, no os perdáis la próxima Beauty Dinner, el 29 de diciembre.


miércoles, diciembre 07, 2011

Un paraguas plegable para el temporal


Cada vez que alguien me dice que ha abierto un negocio se me hiela la sangre. Qué valor, pienso. Con la que cae y lo agustito que se está en casa. Y supongo que por eso estamos como estamos, porque para muchos se está muy a gusto en el sofá y meterse en líos de facturas, de inversiones, de dolores de cabeza porque no se llega a fin de mes, de IVA impagado o de proveedores que no proveen más que disgustos es cosa solo de valientes.

Haberlos, haylos. Valientes, digo. Gente que en mitad del temporal se atreve a tirarse al monte con un paraguas plegable y un chubasquero de plástico fino, se pone la crisis por montera y se dice que si se dedica a moquear por lo que no puede ser jamás reirá por lo que ha sido.



Adam El Mhassani y Laura Fernández Lázaro son dos de estos valientes. En plena crisis ha decidido tirar de agallas y montar Godè, un gastro‐club especializado en la elaboración y venta de bebidas con base de café y en la comercialización de otros productos gastronómicos como el vino o la cerveza, situado en el centro del barrio valenciano, multicultural y cosmopolita, de Ruzafa.

Allí no solo se pueden tomar bebidas creativas (infusiones exclusivas, batidos de frutas y hortalizas con sabores diferentes a lo convencional) o adquirir cervezas artesanas o vinos sin alcohol, sino que también han puesto en marcha el Club Godè, un grupo para los amantes de la gastronomía en el que sus socios, además de beneficiarse de descuentos y promociones especiales, podrán participar en diversas actividades de carácter gastronómico e incluso social.



Pero la historia no es solo ganar dinero. En Godè quieren hacer más accesibles ciertos productos gastronómicos que, aunque conocidos, cuentan con un limitado apoyo comercial en el mercado y servir de plataforma de promoción a pequeñas empresas dedicadas a la gastronomía cuyos nuevos productos tengan escasa presencia en el mercado, siempre y cuando parte de los beneficios de la venta que se genere en la plataforma de Godè vaya destinada a proyectos sociales.

¿Saben lo bueno de los paraguas plegables? Que apenas pesan en la mochila. E ir ligero de equipaje es condición sine qua non para triunfar en la vida.

Godè
c/ Los Centelles, 34, Valencia
Horario de apertura: de 9.00 a 20.30, todos los días a excepción de los domingos
Teléfonos: 963 810 029 / 625 504 134    

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