A estas alturas de la vida, a la Rigalt no le hace falta que nadie la defienda. Pero me jode no ya que se la tache de "falaz", sino que se la acuse de "alimentar esa crispación social que, en teoría, sólo en teoría, parece querer criticar".
Antes de que Javier Bardem se pusiera pegatinas de "No a la guerra", Carmen Rigalt ya estaba de vuelta de ejercer un periodismo crítico y comprometido, aquí, en Nicaragua y en Oriente Medio.
Pero claro, siempre vale más tener los "Huevos de Oro" que ser un "Testigo Impertinente".
Episodios como éste me hacen reafirmarme en mis idolatrías. Cuando, en la cosa periodística, a uno le llueven palos de derecha a izquierda, pasando por el centro, quiere decir que no lo hace del todo mal. Como diría la Faraona, que hablen de uno, aunque sea malamente.
jueves, enero 25, 2007
La talla 32

Dicen que van a unificar las tallas. Las de la ropa. Si no por decreto, casi. Lo que no tengo muy claro es si van a irse por las ramas o por el subsuelo. Es decir, si a partir de la unificación famosa vestiré una 34 (los pantalones que llevo puestos hoy) o una 40 (los pantalones que me puse ayer). Parece ser que, para ajustarse todo lo posible a la realidad, van a instalar unas cabinas psicodélicas, con captura de imagen en 3D y no sé cuántos artilugios más, para ver si las españolas tenemos cuerpo de guitarra, de espárrago triguero o de foca monje.
No sé si con la unificación ganaremos algo, aparte del ahorro en aspirinas por el dolor de cabeza que supuestamente dejaremos de tener cuando de probarnos prendas se trate. Porque, mientras sigan vendiéndonos la idea de que, para seguir siendo superwomen, tenemos que meternos en la talla más pequeña, lo llevamos claro. Ejemplo: hasta la última vez que fui de compras -hace unos diez días-, podía comprarme unos pantalones de la talla 34 en Blanco. Era la más pequeña. Ayer descubrí que he bajado un escalón. La talla más pequeña es la 32. La cogí entre mis manos y me pregunté si aquellos pantaloncitos tan monos le servirían a mi Nancy. Creo que ni a ella.
Moraleja: la talla 32 debería estar prohibida. Más que la talla, la prenda que lleva cosida dicha etiqueta. Porque si la prenda en cuestión lleva colgada una etiquetita identificada con el número 38 (es un decir), estaremos en las mismas.
miércoles, enero 24, 2007
Triste celebración
Hoy es -casi "era", más que nada por las horas- San Francisco de Sales, patrón de la cosa de la pluma. Y parece que los genios tienen reservado hasta el día bueno para poner punto y final a su obra maestra, eso que damos en llamar "vida" pero que, seamos sinceros, tan sólo saben vivir esos genios y unos pocos más.
Ryszard Kapuscinski ha muerto. En realidad murió ayer, pero es precisamente hoy, el día grande de los periodistas, cuando la noticia vuela por las redacciones, se cuela en los boletines de radio y aparece hasta en los avances de los telediarios.
Como me suele ocurrir en estas ocasiones, es ahora cuando me doy cuenta de que apenas sé nada de él. Nada, salvo que fue un maestro. Y que siempre he dicho "tengo que leer a Kapuscinski", pero siempre he postpuesto la tarea.
Ahora me lo propongo en serio. Empezaré por Los cinco sentidos del periodista, a ver si me aplico el cuento. Como adelanto, me quedo con la descripción que del genio polaco ofrece Arcadi Espada -brillante entrada para una entrevista que hoy rescata en su blog-:
"Su sentido ético sobresalta: su periodismo es una misión de exigencia implacable cuyo objetivo es rescatar del olvido a los olvidados".
Como dice David Plaza, "era un gran narrador de historias". Y esto me sirve para rescatar una de las reflexiones que más me han llegado acerca del periodismo. Me la transmitió Carmen Rigalt en una de nuestras primeras conversaciones, concebida para ser una de las entrevistas de las que más orgullosa me siento: "a veces", dijo, "llego a la conclusión de que el periodismo ha muerto, porque el periodismo consiste en contar historias y ahora eso cada vez importa menos y cobra más importancia estar en la trinchera de los bandos mediáticos y marcar bien el paso del bando en el que escribes".
P.D.: Anoto también la reflexión de Espada acerca de otro de los "vicios" del periodismo de hoy: "cuando despierta, el periodismo se echa las manos a la cabeza, dios mío, sin pararse a pensar lo sospechoso que resulta descubrir un hecho debajo de un acontecimiento". Vaya, que pasan las cosas delante de nuestras narices pero no nos enteramos porque estamos demasiado ocupados mirándonos el ombligo.
Ryszard Kapuscinski ha muerto. En realidad murió ayer, pero es precisamente hoy, el día grande de los periodistas, cuando la noticia vuela por las redacciones, se cuela en los boletines de radio y aparece hasta en los avances de los telediarios.
Como me suele ocurrir en estas ocasiones, es ahora cuando me doy cuenta de que apenas sé nada de él. Nada, salvo que fue un maestro. Y que siempre he dicho "tengo que leer a Kapuscinski", pero siempre he postpuesto la tarea.
Ahora me lo propongo en serio. Empezaré por Los cinco sentidos del periodista, a ver si me aplico el cuento. Como adelanto, me quedo con la descripción que del genio polaco ofrece Arcadi Espada -brillante entrada para una entrevista que hoy rescata en su blog-:
"Su sentido ético sobresalta: su periodismo es una misión de exigencia implacable cuyo objetivo es rescatar del olvido a los olvidados".
Como dice David Plaza, "era un gran narrador de historias". Y esto me sirve para rescatar una de las reflexiones que más me han llegado acerca del periodismo. Me la transmitió Carmen Rigalt en una de nuestras primeras conversaciones, concebida para ser una de las entrevistas de las que más orgullosa me siento: "a veces", dijo, "llego a la conclusión de que el periodismo ha muerto, porque el periodismo consiste en contar historias y ahora eso cada vez importa menos y cobra más importancia estar en la trinchera de los bandos mediáticos y marcar bien el paso del bando en el que escribes".
P.D.: Anoto también la reflexión de Espada acerca de otro de los "vicios" del periodismo de hoy: "cuando despierta, el periodismo se echa las manos a la cabeza, dios mío, sin pararse a pensar lo sospechoso que resulta descubrir un hecho debajo de un acontecimiento". Vaya, que pasan las cosas delante de nuestras narices pero no nos enteramos porque estamos demasiado ocupados mirándonos el ombligo.
martes, enero 23, 2007
El "pásalo" llega al toreo
"Pi pi... pi pi... pi pi". Once y cuatro minutos de la noche. Reniego de mi condición de vaga mientras cumplo condena por tantas tardes sin planchar y veo un bodrio sobre una niña que quiere jugar al fútbol pero no la dejan y entonces se hace pasar por su hermano pero la caga porque se enamora de su compañero de habitación y termina enseñando las tetas en medio de un campo de fútbol lleno de gente hasta la bandera.
Voy corriendo al móvil. Quizá sea alguien interesante proponiéndome una noche de lujuria. Y yo con estos pelos. Con el pijama de Snoopy y la bata de Hello Kitty (perros y gatos... si es que así no se puede ir por la vida).
La pantalla pone "1 mensaje recibido". Le doy a la tecla, corriendo, y me encuentro un remitente desconocido pero interesante: "OLETORERO". Vale. De noche de lujuria nada. ¿Es una nueva sala de fiestas que fusiona el extinto "Ole con Ole" y el rutinario "Burladero" y me invita a una rutilante inauguración? Joder, no tengo nada que ponerme...
Le doy a la tecla y bajo.
"CUTIÑO Y OLIVENZA,... QUE PASA CON PERERA??? PASALO"
Jejeje... desde el 13M, el móvil es un arma de convocatoria masiva que ríete tú de los mejores gabinetes de prensa.
Voy corriendo al móvil. Quizá sea alguien interesante proponiéndome una noche de lujuria. Y yo con estos pelos. Con el pijama de Snoopy y la bata de Hello Kitty (perros y gatos... si es que así no se puede ir por la vida).
La pantalla pone "1 mensaje recibido". Le doy a la tecla, corriendo, y me encuentro un remitente desconocido pero interesante: "OLETORERO". Vale. De noche de lujuria nada. ¿Es una nueva sala de fiestas que fusiona el extinto "Ole con Ole" y el rutinario "Burladero" y me invita a una rutilante inauguración? Joder, no tengo nada que ponerme...
Le doy a la tecla y bajo.
"CUTIÑO Y OLIVENZA,... QUE PASA CON PERERA??? PASALO"
Jejeje... desde el 13M, el móvil es un arma de convocatoria masiva que ríete tú de los mejores gabinetes de prensa.

Prensa... me acuerdo de Jesús Ortiz. En el supuesto de que siga llevando el tema de prensa de José Cutiño en Olivenza al mismo tiempo que la comunicación de Miguel Ángel Perera -no tengo noticia de lo contrario-, ¿cómo conciliará el affaire?
No quisiera estar en su piel...
Respiro hondo. Qué alivio da alejarse del periodismo de fuente.
(Foto: Fidel Arroyo para Burladero.es, en www.miguelangelperera.es)
* * *
Actualización (25/01/07, 20:48horas). SMS de José Miguel Arruego. Me aclara que el nuevo jefe de prensa de Perera es Maurice Berho. Que sea enhorabuena. De aquí en adelante, por fotos no será, no.
lunes, enero 22, 2007
Cuestión de manzanas
Hacía mucho que no leía esto... un regalo de Pilar que me ha salvado el ánimo en numerosas ocasiones y que me alegro de releer ahora:
"Las mujeres somos como manzanas en los árboles... Las mejores están en la copa del árbol.
Los hombres no quieren alcanzar las mejores, porque tienen miedo de caer y herirse.
En cambio, toman las manzanas podridas que han caído a tierra y que aunque no son tan buenas, son fáciles de alcanzar.
Así que las manzanas que están en la copa del árbol, piensan para sí que algo esta mal con ellas, cuando en realidad, "ellas son grandiosas".
Simplemente tienen que ser pacientes y esperar a que el hombre correcto llegue, aquel que sea lo suficientemente valiente para trepar hasta la cima del árbol por ella.
No nos caigamos para ser alcanzadas, quien nos necesite y quiera hará TODO para alcanzarnos...
La mujer salió de la costilla del hombre, no de los pies para ser pisoteada, ni de la cabeza para ser superior, sino del lado para ser igual, debajo del brazo para ser protegida, y al lado del corazón para ser amada... ".
De regalo, una "Payasita" de Germán San Nicasio.
"Las mujeres somos como manzanas en los árboles... Las mejores están en la copa del árbol.
Los hombres no quieren alcanzar las mejores, porque tienen miedo de caer y herirse.
En cambio, toman las manzanas podridas que han caído a tierra y que aunque no son tan buenas, son fáciles de alcanzar.
Así que las manzanas que están en la copa del árbol, piensan para sí que algo esta mal con ellas, cuando en realidad, "ellas son grandiosas".
Simplemente tienen que ser pacientes y esperar a que el hombre correcto llegue, aquel que sea lo suficientemente valiente para trepar hasta la cima del árbol por ella.
No nos caigamos para ser alcanzadas, quien nos necesite y quiera hará TODO para alcanzarnos...
La mujer salió de la costilla del hombre, no de los pies para ser pisoteada, ni de la cabeza para ser superior, sino del lado para ser igual, debajo del brazo para ser protegida, y al lado del corazón para ser amada... ".
De regalo, una "Payasita" de Germán San Nicasio.
El día más deprimente del año
Al poco tiempo de llegar al trabajo, Isabel me ha dicho que me notaba de bajón. Que si era sólo porque la agenda marca "Lunes".
Yo le he respondido que no. He estado a punto de ponerle sobre aviso de mis vaivenes ciclotímicos, pero la advertencia me ha parecido droga dura cuando apenas llevo un mes con el nuevo equipo.
Aunque no me había parado a pensarlo, he buscado unas cuantas razones para sonreír menos de lo debido:
a) ha muerto el padre de Chema y es fácil identificarse con el dolor de una persona tan cercana... tan buena gente;
b) las noticias no paran de salpicarme con la sangre de la mujer asesinada a cuchilladas por su ex marido, que, para celebrar su osadía, se ahorcó en un árbol a las afueras del pueblo. La familiaridad del caso me asquea y tanta soga en tan poco tiempo me está empezando a asfixiar el alma;
c) mi mejor amiga no termina de creer que detrás de esta niebla hay un rayo de sol y no soy capaz de darle ánimos porque, aunque no tengo motivos para quejarme, yo tampoco termino de creer en otra cosa que no sea el aquí y el ahora... aunque este presente sea hoy una auténtica boca de lobo;
d) la cuesta de enero es una pendiente insufrible -no quiero pensar el día en el que llegue mi primera hostia con la Visa, que no sé para qué la he sacado- y aún me quedan en el monedero varios puertos de primera categoría de aquí a marzo;
e) con todo, lo que más sube es la báscula, y mi madre no para de hacer ricos pasteles y flanes que me anestesian el ánimo tanto como alimentan mi sentimiento de culpa por no ser capaz de decir "no" a la gula.
Y ahora, cuando pensaba regodearme en la desazón que me provoca saber que los vómitos emocionales de los talk-shows hacen a uno más rico que las arriesgadas operaciones bursátiles, me encuentro con que hay una explicación casi estadística a este bajón generalizado que reina a mi alrededor:
"Hoy es el día más deprimente del año", según demuestra un estudio de la Universidad de Cardiff.
Ánimo: apenas quedan dos horas.
Yo le he respondido que no. He estado a punto de ponerle sobre aviso de mis vaivenes ciclotímicos, pero la advertencia me ha parecido droga dura cuando apenas llevo un mes con el nuevo equipo.
Aunque no me había parado a pensarlo, he buscado unas cuantas razones para sonreír menos de lo debido:
a) ha muerto el padre de Chema y es fácil identificarse con el dolor de una persona tan cercana... tan buena gente;
b) las noticias no paran de salpicarme con la sangre de la mujer asesinada a cuchilladas por su ex marido, que, para celebrar su osadía, se ahorcó en un árbol a las afueras del pueblo. La familiaridad del caso me asquea y tanta soga en tan poco tiempo me está empezando a asfixiar el alma;
c) mi mejor amiga no termina de creer que detrás de esta niebla hay un rayo de sol y no soy capaz de darle ánimos porque, aunque no tengo motivos para quejarme, yo tampoco termino de creer en otra cosa que no sea el aquí y el ahora... aunque este presente sea hoy una auténtica boca de lobo;
d) la cuesta de enero es una pendiente insufrible -no quiero pensar el día en el que llegue mi primera hostia con la Visa, que no sé para qué la he sacado- y aún me quedan en el monedero varios puertos de primera categoría de aquí a marzo;
e) con todo, lo que más sube es la báscula, y mi madre no para de hacer ricos pasteles y flanes que me anestesian el ánimo tanto como alimentan mi sentimiento de culpa por no ser capaz de decir "no" a la gula.
Y ahora, cuando pensaba regodearme en la desazón que me provoca saber que los vómitos emocionales de los talk-shows hacen a uno más rico que las arriesgadas operaciones bursátiles, me encuentro con que hay una explicación casi estadística a este bajón generalizado que reina a mi alrededor:
"Hoy es el día más deprimente del año", según demuestra un estudio de la Universidad de Cardiff.
Ánimo: apenas quedan dos horas.
domingo, enero 21, 2007
Hoy duermo acompañada
Sí... sí... he empezado a rescatar mis pertenencias (poquito a poco, que las prisas sólo son para los ladrones y los malos toreros) y ya tengo junto a mi cama mis dos "sannicasios".
Vale, ya sé que la pared está muy vacía, pero no se puede hacer todo a la vez...

Cayetano, el embajador

Desfiló para Armani y se armó el revuelo. Su carácter tímido le hizo parecer como amuermado... como si le faltara un verano, pero lo cierto es que, gracias a sus pasos vacilantes, destilando aroma a Giorgio por la pasarela de Milán, desde Japón a Manhattan pasando por Tombuctú todo el mundo sabe que en España hay un torero cuyo mito ni empezó ni termina en el ruedo.
Semanas antes, Marie Claire seguía la estela de Vogue -creo que también de Elle- y publicaba un reportaje en el que Cayetano no descubre la pólvora, pero seguro que sí ha encendido alguna que otra llama entre las féminas "mariclarisas".
Las fotos de Bryan Adams -sí, el cantante canadiense al que la guitarra de Paco de Lucía envolvió para dar vida a aquello de "Have you ever really love a woman"- son de arte. El peinado de Cayetano, para matar al del peine y enterrarlo ahogado en fijador. Las reflexiones del torero, acertadas, con vocación divulgativa.
El final, una clara declaración de intenciones acerca de sus viajes mediáticos: "La imagen ha de cambiar, pero no el toreo. Creo que se puede innovar con naturalidad, sin romper el clasicismo".
La canción de este domingo
Melancólica, pero realmente conmovedora. Banda sonora ideal para una tarde de domingo, arropada en el sofá, leyendo un buen libro o, simplemente, cerrando los ojos e imaginando cómo rompen las olas en un acantilado del Atlántico.
Es la Cançao do Mar, una canción de Amalia Rodrigues versionada por Dulce Pontes.
Es la Cançao do Mar, una canción de Amalia Rodrigues versionada por Dulce Pontes.
Recordando a Rilke
El año pasado por estas fechas, por motivos que no vienen al caso, me di a la búsqueda y captura de las palabras de Rilke. Encontré una bella frase que, tan desastre como soy, no apunté en ninguna parte y ahora no logro reencontrar.Lo intento porque Rosa me provoca.
Y como "a falta de pan, buenas son tortas", me quedo con estas otras citas, que me vienen como anillo al dedo:
"Ama tu soledad y soporta el sufrimiento que te cause".
"En la vida no hay clases para principiantes; en seguida exigen de uno lo más difícil".
"Las críticas son cartas al público que ningún autor tiene que abrir ni leer".
Y, sobre todo, me quedo con esta otra, para ver si me animo a darle a la tecla -aunque sea pretencioso por mi parte-:
"Las obras de arte nacen siempre de quien ha afrontado el peligro, de quien ha ido hasta el extremo de la experiencia, hasta el punto que ningún humano puede rebasar. Cuanto más se ve, más propia, más personal, más única se hace una vida".
sábado, enero 20, 2007
Beti cumple seis meses
Me desperezo de la abulia bloggera -de la abulia en general, que he ido al gimnasio y todo- y me encuentro con la agradable noticia de que el blog de Betialai cumple seis meses.
Él, que es buena gente, da las gracias a sus lectores habituales y hasta se ha ingeniado una especie de mosaico con nuestras fotos.
Yo, que no sé ni lo que soy, le agradezco a él que me ayude a aclararme tantas veces y le pido encarecidamente que siga seis meses más, y otros seis, y otros seis... y así siempre.
Como regalo, ahí va una de las creaciones de otro amigo... del incombustible Germán.

Qué suerte rodearse de tan buena gente.
Él, que es buena gente, da las gracias a sus lectores habituales y hasta se ha ingeniado una especie de mosaico con nuestras fotos.
Yo, que no sé ni lo que soy, le agradezco a él que me ayude a aclararme tantas veces y le pido encarecidamente que siga seis meses más, y otros seis, y otros seis... y así siempre.
Como regalo, ahí va una de las creaciones de otro amigo... del incombustible Germán.

Qué suerte rodearse de tan buena gente.
La elegancia, sin más (ni menos)
Es la elegancia, la esencia del flamenco, el empaque, el embrujo... y se llama Antonio El Pipa.
No lo he podido evitar: tengo nuevo ídolo.
No lo he podido evitar: tengo nuevo ídolo.
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