jueves, julio 03, 2008

Mi verdadera historia. Soy plasta, ¿y qué?

[...]

De todos modos, he de confesar que esto de ser una plasta no siempre es bueno. Me explico. Por ejemplo, no es bueno para ligar. Mi amiga Marina dice que yo no tengo éxito con los hombres porque les agobio. Y he empezado a pensar que no le falta razón a la chica. Tiene que ser ese el motivo por el que, a pesar de ser mona, inteligente y simpática, un buen partido, que diría mi abuela, no tengo novio. Ni novio ni rollete. Y no lo tengo porque soy una pesada. Eso es.

Y por otra cosa. Porque pretendientes tengo, pero no son mis pretendidos. Y es una pena que siempre pase igual, que los pretendientes no sean los que yo pretendo que me pretendan... sí, vamos, que me quiere quien no quiero y quien quiero que me quiera no me quiere. ¿Me siguen? Y claro, como yo quiero que me quiera quien yo quiero, pues nada, le persigo hasta que lo consigo... pero no lo consigo nunca, porque les aburro antes.

Como a mi hermano. Al pobre también le tengo aburrido. Y él también piensa que soy una plasta. Por cierto, acaba de decirme que no le nombre. Que a él también le ponga un nombre falso. Pero que no le llame Carmen, claro. Que le llame Chihuahua. Que si me acuerdo de aquella canción de moda que repetía esta palabra una y otra vez en el estribillo... que le gustaba mucho. Y que le sigue gustando. Y que como nunca tendré éxito como escritora, que no quiere que nadie sepa que se llama Hugo. Perdón, dije que no le nombraría.

A lo que iba. Que soy una plasta y no tengo novio. Tuve una vez, pero no fue una experiencia muy recomendable. Me enamoré locamente, me fui a vivir con él y con sus padres, emigramos a China –sólo él y yo; los padres se quedaron en Bollullos del Condado, su tierra natal-, comimos arroz a todas horas y, cuando las carantoñas falsas superaron la realidad, él se fue a La Coruña y yo a Barcelona. Pero esta historia ya la contaré con más detenimiento. Quizá otro día.

Ahora me llaman para ir al cine. Es Paco, un amigo de una amiga que hace siglos que no veo –a la amiga, quiero decir, porque se ha casado, tiene hijos y se pasa el día preparando papillas y limpiando el baño-. Pero no vayan a pensar que hay nada entre nosotros. No. Es maricón. Bueno, gay, como se dice en el estilo políticamente correcto. Aunque a mí me gusta más lo de maricón. Es más tajante. Más directo.

Continuará...

12 comentarios:

  1. Pase a leer tu blog es precioso felicidades, te dejo un saludo.
    abuelonet.es

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  2. Anónimo11:36 p. m.

    Me gustaba más la saga de "Los hombres de mi almohada", que rebosaba autencidad. La de "Mi verdadera historia" me parece más prosaica y tergiversada. No es tan brillante. No brillas porque intentas imitar el estilo de esa escritora que te gusta tanto. Y es una mala escritora a la que imitar. El blog pierde interés si te das a conocer demasiado. Lo de contar tu verdadera historia, al menos yo, lo dejaría para tu psicóloga. Es la lectora ideal de esta nueva saga.

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  3. Gracias, anónimo, pero tampoco es "Mi verdadera historia". Lamento que no te guste.

    Seguiré con la de "Los hombres de mi almohada" cuando se me ocurra algo.

    Y no intento imitar a nadie. Bastante tengo con parecerme a mí misma.

    En cualquier caso, se agradecen los consejos.

    Saludos.

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  4. jajaja, me están encantando estos textos. Estás que te sales Noe. Y x cierto, eso que no nos quiere quien queremos que nos quiera... y todo eso que has dicho! lo hemos pasado todas!!! :) Y a veces, es hasta divertido. Muchos besos!

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  5. ...y todOs también lo hemos pasado, Mara, todOs también...

    A mí me gustan los textos, porque sé que puede haber tanta verdad como literatura. Me ignorancia literaria me impide acusarte de imitación o limpiar tu nombre (¿El de Carmen o el de Noelia?) pero me encanta leerte.

    Espero que la película te gustara...

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  6. Bueno, Noelia. Por un lado, lo de 'maricón' no me gusta. Te quiero y no te voy a atacar por el uso tan ligero de esa palabra, pero no me gusta.

    Y por el otro para mi no eres ninguna plasta. Eres plasta para las personas a las que no interesas, pero para mi todo lo que cuentas me interesa...

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  7. Uf, por partes:

    Mara: me alegro de que te guste. Lo cierto es que lo empecé a escribir hace seis años y lo rescato ahora... quizá ha perdido parte de su sentido, pero bueno, se recuerdan cosas.

    Juan: efectivamente, lo de que los pretendientes no se correspondan con los pretendidos es una putada. Y seguro que nos ha pasado a casi todos. Lo que pasa es que unos lo llevan mejor que otros.

    Lunaro: no pretendo usar esa palabra con connotaciones negativas. Y mucho menos como insulto. Lamento que alguien se haya podido sentir ofendido, porque no es mi intención. A mí también me llaman "enana" porque soy bajita y no me lo tomo a mal, salvo que lo hagan con intención de ofender, en cuyo caso se nota.

    Besos a los tres.

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  8. Ah... y gracias por no considerarme plasta. Es que no me aguanto ni yo... jejejeje. Besos.

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  9. Anónimo10:27 a. m.

    Pues a mi me gusta como escribes ahora, te entiendo, cosa que antes me costaba... ya sabes, no se hizo la miel para la boca del asno.
    Lo de ser una plasta cuando te gusta alguien creo que es lo normal, o dime?, se lo dices por tam-tam...
    Lo de maricón estoy con Javier, pero te entiendo, ademas conociendote seguro que tienes amigos gays, te lo pasas de muerte y sin peligro (bueno, a veces)
    Un beso, Musa.

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  10. Gracias por explicarme que significa Plasta. La verdad es que no entendia mucho ese termino

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  11. Musa: gracias, guapa. Esto lo empecé a escribir hace seis años, o sea que ese estilo tiene poco que ver con el que se supone que tengo ahora, pero me alegra saber que puede llegar a gustar. Y lo de la boca del asno... ¡¡no me ha gustado nada!! ¡¡Hay que quererse, leche!! (Te lo dice una que se odia y no lo recomienda).

    Leo: bienvenido. La palabra "plasta" la uso mucho... quizá porque me siento muy identificada. Es curioso lo difícil que puede resultar entenderse, a pesar de compartir la misma lengua.

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Gracias por contribuir a este blog con tus comentarios... pero te agradezco aún más que te identifiques.

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