domingo, febrero 11, 2007

Sigo en mis cabales

Creí que la catarsis colectiva que se me echaba encima en los tendidos de Valdemorillo era el signo más evidente de mi desapego con la realidad. De que cada vez entiendo menos de todo. Y de toros, también. O tampoco.

La plaza pedía el indulto para un toro que no era de vacas -o sí, porque aquí cada vez los machos lo son menos, así que vaya usted a saber-, López Chaves mareaba la perdiz, al presidente le hacía aguas la poca voluntad que le quedaba en el pañuelo y al final, el toro al corral por la vía del indulto. Con un par. Y sin pañuelo. Que total, en plaza de tercera, para qué hace falta la tela naranja si el indulto no está contemplado en el Reglamento.

Y como a mí la catarsis me salpicaba, pero no terminaba de empaparme, he llegado a creer por momentos que estoy en el mundo porque tiene que haber de todo. Y he llamado a Arruego para ver qué opinaba, y me ha adelantado lo que luego ha escrito en Mundotoro:

"El Presidente se ha erigido en protagonista del festejo que cerraba la Feria de Valdemorillo tras indultar al cuarto toro del espectáculo, un animal que fue encastado, con virtudes y que vendió caras sus embestidas, pero que de ningún modo se hizo acreedor del perdón de su vida."

Media vuelta... y Sixto, en Burladero, me daba otro subidón de autoestima:

"El salmantino López Chaves ha visto como el presidente de Valdemorillo ordenaba el indulto del cuarto toro de la tarde, un ejemplar de nombre 'Nigrote', encastado, pero no merecedor de tal premio. Lo paradójico es que el indulto lo pidió sólo un reducido número de espectadores y cuando el toro volvía a los corrales, la mayoría de la plaza protestaba y pitaba tal decisión."

Me alegro por Pablo Mayoral, por López Chaves, por Roberto Espinosa y hasta por Miguel Partida -a la sazón, concejal de Festejos del ilustre ayuntamiento valdemorillense-, que parece haber nacido con una flor en cierta noble parte. Pero lo siento, y mucho, por la Fiesta. Y también por el presidente. Lamento que mi querido Raimundo haya hecho alarde de tamaña falta de personalidad.

Será que me estoy empapando del espíritu manoletista por obra y gracia de Carmen Esteban y ahora lo que más valoro en este mundo es la virtud de que cada cual se mantenga firme en su criterio. Claro que, para eso, hay que tenerlo. Criterio, digo.

4 comentarios:

  1. Anónimo11:23 p. m.

    Che, che, che, creo que tienes razón y eso que no estuve pero... ¡no creas razón porque coincidas con más gente! Te lo digo porque a mi me suele ocurrir lo contrario. Como estabas tú al principio sólo que después de contrastar... Será que estoy equivocada, pero no me importa. Bueno, mi consuelo siempre solía ser, en ese tipo de llamadas, Marta Núñez.

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  2. No, no, si, por lo que me cuentas, la sensación es parecida a la tuya. Yo pienso lo que pienso y, si me equivoco, lo siento, pero es mi opinión y mi manera de ver las cosas. Lo que ocurre es que con sucesos como los de ayer uno se plantea si volver a los toros o recuperar la afición por el fútbol.

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  3. Anónimo6:14 p. m.

    Noelia: pues claro, para mantener un critirio contra viento y marea, lo primero es poseerlo. Zank.

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  4. Margo,
    gracias a ti. No te lo he explicado por teléfono, pero gracias por hacerme pasar estos tres últimos días un fin de semana inolvidable y por hacerme creer de nuevo en las verdaderas historias de amor, que son, al fin y al cabo, las más verdaderas historias de todas.

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Gracias por contribuir a este blog con tus comentarios... pero te agradezco aún más que te identifiques.

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