viernes, diciembre 07, 2007

Metáfora de la miel

No hay cosa que más me moleste que escuchar “el teléfono al que llama no se encuentra disponible en este momento”. Sobre todo cuando son las tres de la mañana y él había prometido llamarme y no lo ha hecho. Y entonces voy yo, como una imbécil, y le llamo. Y sale la dichosa vocecita: “El teléfono al que llama no se encuentra disponible en este momento”. ¡Que ya me he dado cuenta, pedorra!

Mañana se va a enterar. Le voy a freír a llamadas perdidas. Hasta que se le gaste la batería del móvil. Y que cuando le llame la petarda de su ex novia “no se encuentre disponible”. Y que rabie, ea.

Aunque en realidad creo que su ex novia no le llama. Creo que directamente le invita a su casa y se acuestan. Claro, ahora lo entiendo todo. Como conmigo no se ha acostado, no hay teléfono que valga... Si es que, tal como está hoy la vida, con un buen polvo todo se arregla...

Ayer me hizo lo mismo. Y antes de ayer. Y antes de antes de ayer. Gemma, que además de ser mi amiga es también psicóloga, dice que no le llame ni le envíe mensajes. Que me tengo que dar a valer. Que un amigo de su amigo le ha dicho que a los tíos les gustan las tías que son malas. Más que malas, malotas. Las que pasan millas, vamos.

Pero yo no puedo. Y mira que me lo propongo, pero no puedo. Siempre termino picando, y siempre contesta ella. “El teléfono al que llama no se encuentra disponible en este momento”. Si al menos saliese Camarón cantando por bulerías...

Claro que lo que más me enciende es que al principio era él el que llamaba y yo la que pasaba. Y digo yo: ¿en qué momento cambiaron las tornas? ¿Cuándo fue que yo me convertí en su juguete?

Ahora que lo pienso, quizá se esté vengando de mí. Porque una vez dormí con él, le puse a cien cientos de veces y no le dejé mojar ni las miguitas. Y luego me largué y, si te he visto, no me acuerdo. Y me figuro que eso debe de doler. En ciertas partes, por lo menos.

Mi primo dice que sí. Que a un tío no se le puede poner la miel en los labios para luego dejarle con las ganas. Que luego no te lo perdonan. Que o vas de estrecha o te abres de piernas cual chica fácil, pero que las dos cosas no... ni hablar del peluquín.

Lo que pasa es que la metáfora de la miel la entiendo yo a mi manera. Y yo digo que no se hizo la miel para la boca del asno, sobre todo si el asno en cuestión es viejo, gordo y calvo. Si es asno, viejo, gordo y calvo, la miel se queda en casa. Y como en El Corte Inglés, se ve pero no se toca. O se toca, pero sólo hasta donde yo diga.

13 comentarios:

  1. Yo le recortaba el pienso y pasaba directamente de él. Recuerda que no hay mejor desprecio que no hacer aprecio.

    Y cierto, no está hecha la miel para la boca del asno.

    Besos

    ResponderEliminar
  2. Pues si la miel no se ha hecho para la boca del asno... no lo llames más! que tu, por lo que leo, por lo que veo, por lo que siento, vales infinito más que él!

    ResponderEliminar
  3. Chicos... ¡¡que es un relato!! En realidad lo escribí hace cinco años... Creo que debería dejar de emplear la narración en primera persona... quería hacer algo a lo Carrie Bradshaw, pero veo que es complicado.

    En cualquier caso, gracias por vuestros consejos... ¡¡Besotes!!

    ResponderEliminar
  4. No dejes la narración en primera persona... pero de todas maneras ya sabes nuestros consejos para otra vez!!

    Besos

    ResponderEliminar
  5. Anónimo11:55 p. m.

    La verdad es que no sabemos cuándo escribirías la metáfora pero lo que yo puedo decir es que es realmente cierto que tienes una amiga psicóloga llamada Gemma. Doy fe.
    ¿Es sólo un relato?

    ResponderEliminar
  6. Jo, Javi, es un recurso literario como otro cualquiera, ¿no? Pero vale, ya sé que llama a confusión. De todos modos, podría meterme en la piel de una puta, o de una cocainómana, o de una monja, y te juro que no soy ninguna de las tres cosas. En cualquier caso, gracias por tus consejos...

    Anónimo: si eres quien pienso que eres, ya te dije muy claro que no te quería volver a ver el pelo ni las letras, ni por mi blog ni por ningún otro sitio que tenga que ver con mi vida. A ver si lo entiendes de una puta vez: DÉJAME EN PAZ. Y a nadie le importa cómo se llaman mis amigas ni nada que yo no quiera contar. TE LO REPITO: DÉJAME EN PAZ, ¿VALE?.

    ResponderEliminar
  7. Está bien eso de la miel y de la negociación a punta de feromona. Hay que saber usar las armas que uno tiene, aunque tampoco se pueden matar moscas a balazos ni burros a pellizcos. ;)

    ResponderEliminar
  8. Buen relato, Noelia, muy buen relato (que conste que me había fijado en que lo era, je, je...).

    A mí siempre me ha gustado el recurso de la primera persona como narrador, le da más vida a las historias como ésta, ¿no...?

    ResponderEliminar
  9. Yo sinceramente, pienso como tu primo, sea relato o no, las chicas debemos tenerlo claro y no jugar, es lo que no nos gusta de los hombres, que jueguen.
    Si te gusta mucho, mucho, mucho... pues, lánzate, por lo menos tendrás algo que recordar, y eso sí, si tienes la mínima duda, ni hablar, pero tampoco les pongamos en la pista de salida, pobrecitos, recordad que en el fondo, son como niños.

    ResponderEliminar
  10. Pues, a mi entender, tienen razón tu amiga Gemma y tu primo: debes hacerte valer, es fundamental, los tíos somos muy simples, dale un poco de caña. Y poner a un tío a cien y dejarle tirado es demasiada caña ;)

    Intentar aconsejar en estos temas es una arriesgada tontería. Haz lo que quieras hacer, pero haz caso a Gemma y a tu primo ;))

    Besos.

    ResponderEliminar
  11. Petrarca: a veces ni siquiera es cuestión de negociar, sino más bien de apetencias. Digo.

    Juan: gracias, hijo, gracias. Creo que eres de las pocas personas que ha captado que no siempre que se escribe en primera persona se refiere lo escrito al yo íntimo del escritor en cuestión. Procuraré utilizar el narrador omnisciente a partir de ahora, por si las moscas.
    Blanca: a veces no se trata de jugar, sino de que a uno le apetecen las cosas hasta donde le apetecen... y en eso ellos también son expertos.
    apesardemi: gracias por tus consejos... al final, aunque vayamos de progres, lo que funciona es lo que decían las abuelas de darse a valer, que en versión moderna vendría a ser algo así como "tú vales mucho, nena".

    ResponderEliminar
  12. Me encantan tus pequeños relatos. Por cierto, te recomiendo lo último que ha sacado Sergi Pàmies. Es todo un maestro del relato corto. Quim Monzó también es un genio.

    ResponderEliminar
  13. Gracias, Javier. Por el piropo inmerecido y por la conveniente recomendación. Como diría Juncal, "tomo nota".

    ResponderEliminar

Gracias por contribuir a este blog con tus comentarios... pero te agradezco aún más que te identifiques.

LinkWithin

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...