miércoles, octubre 29, 2008

La independencia era esto

Dejar que suene el despertador diez o doce veces seguidas, sin que nadie te suelte, con voz balbuceante: "¿Por qué no lo callas?".

Entrar en la ducha, abrir el agua caliente y quedarte bajo el chorro redentor todo el tiempo que haga falta, sin que nadie relate al otro lado de la mampara porque llega tarde a trabajar.

Entrar en la cocina y apurar las últimas gotas de café que queda en la jarra, sin que nadie proteste porque tiene que marcharse sin desayunar gracias a tu egoísmo.

Salir de casa y coger el coche del garaje, sin que el contrario gruña porque siempre es tu bólido el que duerme calentito, mientras que el suyo sufre de lo lindo pasando la noche al raso, con el frío que hace y las heladas que caen, hay que ver.

Hacer la lista de la compra en un paroncito del trabajo, sin tener que pararte a pensar en si quedan o no galletas de las que al contrario le gustan y que suponen tu perdición, porque las ves ante ti, desafiantes, en el armario, y eres incapaz de que tu estómago les niegue un caluroso saludo.

Llegar a casa y sentarte tranquilamente en el sofá, sin tener que pelearte con nadie por el mando del mando y sin tener que pensar qué cena toca hacer hoy, porque con un yogur te conformas, pero el contrario quiere una cena en condiciones, que dice que no es sano irse a la cama con el estómago haciendo un triple mortal.

Echarte a dormir con todo el edredón en tu lado, sin que nadie te diga que le destapas y que va a coger una pulmonía por tu culpa.

La independencia era esto.

Era esto... y no poder tirar más del edredón, pero con otra sonrisa dentro, y poder calentarte los pies con el roce de otra piel en lugar de pasar las de Caín intentando coger calor con los calcetines de lana, que te cortan la circulación y son el colmo del antiglamour.

Era esto... y tirarse corriendo al teléfono para ver si hay algún mensaje que contestar, porque esas serán las únicas "buenas noches" que podrás dar antes de irte a dormir.

Era esto... y cargar con la compra sola, y terminar comprando las galletas dichosas, con la excusa de premiarte en una ocasión especial, pero consciente de que terminarás engulléndolas en el siguiente ataque de ansiedad... o para enjugar las lágrimas de la próxima película romántica que echen por la tele, porque, claro está, no tendrás a nadie al lado para que te achuche mientras lloras y te diga lo tonta que eres por darle tanto a la lágrima.

Era esto... y no tener a nadie que te acompañe al taller para evitar las caras de póker que pones cuando te explican las virguerías que le han hecho a tu coche.

Era esto... y terminar tirando el café, porque se pone malo, que para una sola no merece la pena hacer una cafetera entera, pero tampoco has sabido nunca cogerle el punto a dejarla a medias.

Era esto... y tener que comprarte un cepillo para llegar a todos los rincones de la espalda, porque no hay ningún voluntario que se preste a la tarea de extenderte el exfoliante a cambio de una dicha divertida.

Era esto... y despertarte sola, siempre sola, igual que te dormiste, del mismo modo que cenaste, y que comiste, y que desayunaste... Sola, con tu soledad a solas.

La independencia era esto. Pero, con todo, ¡que viva la independencia!

10 comentarios:

  1. ES VERDAD. INIA EL DÍA CON EL TIC-TAC DE EL TIEMPO QUE SE PUEDE CALLAR PERO DETENER POCAS VECES. ME ENCANTA VISITARTE EN ESTE, TU MUNDO.

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  2. Muy bueno lo de "callar sí, detener no".

    Gracias por los piropos... Y sigue con tus visitas.

    Saludos.

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  3. Anónimo8:35 p. m.

    Noelia, no es tan malo, quizas los que ya llevamos muchos años, dando exfoliante sin saber muy bien para que sirve, cabreandonos por el café y las galletas y muchas cosas gritemos tambien ¡Viva la Independencia! al menos de vez en cuando.
    Salud
    El Coronel

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  4. Sí, si está claro que todo el mundo quiere lo que no tiene...

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  5. Jo, Noe. Creo que es lo mejor que te he leído. Porque todos los días me digo por lo bajini, sin saberlo: "Era esto". Y no siempre me dan ganas de lanzarle unos hurras.

    Te quiero.

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  6. Gracias, Berrendita. Que conste que yo he lanzado el hurra por ser un pelín optimista, pero... En fin.

    Yo también te quiero. Besazos.

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  7. Ay madre, lo que daría yo por un poco se soledad interpisal, que mala es la crisis, y no tener dinero para vivir con quién tú quieras, es decir o sóla o con tu chico, y ya está.

    Independencia ya!

    Bsitos.

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  8. Sí, la crisis es mala... y también es malo no vivir con quien tú quieres... Aunque no me quejaré, que vivir sola tiene sus ventajas... MUCHAS ventajas, de hecho.

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  9. Jajaja!! NUnca llueve a gusto de todos. Está claro que todo tiene sus ventajas y sus desventajas. La perfección no existe...¿o sí?..jiji

    Besote!!

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  10. No, no existe. Lo malo es querer siempre lo que nunca tienes y añorar lo que ni siquiera tuviste nunca...

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Gracias por contribuir a este blog con tus comentarios... pero te agradezco aún más que te identifiques.

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