Ahí van algunos testimonios gráficos de una tarde muy agradable... en la que no ha faltado el chocolate con churros, mal que le pese a mi báscula –que le pesa, sí, que le pesa, y nunca mejor dicho–, porque llevaba con antojo desde hace dos días.
Mención aparte merece la siguiente figura: con bufanda para el frío, con un dedo hecho trizas... pero con la farmacia enfrente para que le cambien el esparadrapo. ¡Genial!
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