
He de reconocer que me puede la amistad, y que es posible que peque de falta de objetividad. O de ausencia completa. Pero, aunque de momento el niño solo ha hecho tres pucheritos en forma de entradas, esas tres caritas me conmueven.
Como muestra, la última instantánea:
Nuestras vidas están azules. Tengo ganas de llorarte entre las cejas y de escapar por la ventana. No es mucha altura, pero tengo vértigo de no saber adónde miras ni si miras. Hay un montón de palacios que se han escondido a la risa de aquellos que tienen ganas de olvidar. Fuguémonos. A un mundo en el que no suenen los teléfonos y los horarios sean sólo nuestra excusa para querernos en los armarios.
Bienvenidas, chicas. Y que vuestro matrimonio sea duradero. Y el niño crezca sano y fuerte. Ah, y si puede ser niña, mejor. Sufro de desconfianza perenne e irremisible hacia el género masculino. Aunque sea en forma de poema.
Y, por supuesto, que el cielo nunca deje de estar delante. Siempre por delante.
Me gusta esa foto del sushi llevado al extremo !!
ResponderEliminarEs la imagen que identifica el blog que menciono... Estas chicas son unos ases.
ResponderEliminar